viernes, 10 de julio de 2009
IX festival Rosario Castellanos
Gabriel Velázquez Toledo.
IX Festival Internacional de las Culturas y las Artes Rosario Castellanos, Comitán de Domínguez.
En pasadas fechas se celebró el 9º Festival Internacional de las Culturas y las Artes (del 15 al 19 de abril) en la ciudad de Comitán de Domínguez. Dicho festival tiene como antecedente el Festival Balún canán organizado por un impulsor de la cultura de nombre Luis Armando Suárez, coordinador de la editorial regional Entretejas. Éste había nacido con la visión de propiciar el intercambio cultural popular pues como mostraban en su promoción su principal objetivo: “tiene su origen en el deseo de compartir con los demás países del mundo la enorme riqueza cultural de los pueblos indígenas autóctonos de Chiapas, así como el enorme legado que hemos recibido como fruto de más de cuatro siglos de constante intercambio cultural debido al Encuentro de dos mundos: el Indígena y el Europeo”. Dicho festival ofertaba actividades culturales variadas, tal como lo reflejaron sus programas que incluían entre otras, muestras de danza, teatro, conciertos, exposiciones plásticas, talleres de creación artística, callejoneadas, música de cámara, jazz, y hasta subastas de arte chiapaneco contemporáneo.
Para el año 2001 la celebración de dicho festival pasaría a manos de las Instituciones Culturales oficiales del gobierno, cambiando su nombre por el Festival Internacional de las Culturas y las Artes Rosario Castellanos, homenajeando a la ilustre escritora comiteca. Con la llegada de éste se hicieron pequeñas adhesiones, entre la que se destaca sin duda alguna el foro académico de estudios de la obra de la escritora, el cual fue abandonado con demasiada prontitud. En un principio fue creado para que las mentes intelectuales del estado pudieran exponer sus propios trabajos. Pero la falta de profesionalización en la crítica literaria degeneró estos foros en simples anecdotarios de contemporáneos de la escritora. La figura heroica en que se transformó tras volverse una distintiva intelectual de la comunidad artística mexicana, poco a poco rebasó la importancia que su misma obra adquirió en las letras hispanas.
La crisis de la crítica literaria chiapaneca no es nueva. Los valores juveniles, en vez de recibir un impulso para la proyección de sus investigaciones, son opacados por el servilismo políticocultural con que se atiende a algunas “figuras” de la literatura local. Una mala gestión cultural termina siempre en la tergiversación del sentido primario con que se crea un evento como este.
Por fortuna para los asistentes, en esta ocasión el atino de rescatar a dos intelectuales, estudiantes de maestría y ex alumnas de la Universidad Autónoma de Chiapas, en la carrera de Lengua y Literatura hispanoamericanas, que prometen un futuro prominente en el mundo de la crítica por el profesionalismo con que abordaron sus temas, vinieron a rescatar el sentido con que los foros literarios deben ser abordados, con puntos de vista críticos. La ponencia de Angélica Altúzar Villatoro sobre El eterno femenino la obra dramática de Rosario Castellanos, ilustró a los presentes sobre otras de las alternativas, como ésta en el mundo del teatro, que la escritora exploró y la injusta apreciación que la crítica del momento vertió en los medios. Y Silvia Álvarez Arana, quien presentó un estudio comparativo de la obra literaria de la escritora y su correlación con las epístolas compiladas en el libro Cartas a Ricardo, cuya búsqueda central se centra en la doble vertiente que el discurso de Rosario Castellanos tenía y en los que fusionó al mundo real con el literario.
Vaya sino sale uno sorprendido por la habilidad con que las ponentes dominaron el tema y conquistaron a los asistentes. La inconformidad del público con la calidad de muchas ponencias llevó al clamor de la necesidad de crear un Centro de Estudios Literarios de la obra de Rosario Castellanos, después de que Ernesto Carboney, otro ponente comentara que la Universidad de Tel Aviv, en Israel, tiene una beca denominada Rosario Castellanos para alumnos que en aquel país quieren hacer estudios sobre literatura mexicana o bien, sobre la obra de Castellanos. Curioso que en su estado natal se le dedique únicamente un festival que, venido a menos (en un inició fue proyectado para durar dos semanas y el anterior no duró más que 5 días) parece insistir en negar el apoyo a las brillantes mentes que sólo necesitan una oportunidad para demostrar la calidad de su trabajo.
El símbolo y su interpretación en la poesía
Gabriel Velázquez Toledo
El símbolo y su interpretación en la poesía
El símbolo según Carl Jung es “la representación perceptible de una realidad, con rasgos asociados por una convención socialmente aceptada” (2002:45). La forma de exteriorizar una idea abstracta es el medio de expresión al que se atribuye un significado convencional y en cuya génesis se encuentra la semejanza, real o imaginada, con lo significado. La relación entre poesía y símbolo es estrecha, pues en ellos se encuentre el sentido del pensamiento abstracto, el que se representa en la poesía.
Jung sostiene que “no se piensa sin imágenes” (2002:12). Dichas imágenes son estructuraciones mentales que se traducen en símbolos. Es decir una representación en la mente, con el fin de recordar los hechos. Así está conformado el pensamiento inconsciente. Ésta es “la cimiente de la materia con la cual se crea la poesía” (Jung:2002:14).
La tradición oral transmite los elementos más importantes que son recordados y transmitidos constantemente en una cultura. Y los símbolos son aquellos elementos que representan la síntesis de la percepción del mundo en una cultura. La atribución del significado en los rasgos principales y más sobresalientes constituye la percepción de los escritores y artistas en general. El artista es aquella persona que posee la capacidad de trasladar los símbolos al campo de la percepción estética. Es decir logran transformar los símbolos en elementos poéticos que trastocan y seducen a nuestra percepción e imaginación.
La psicología moderna, es la ciencia encargada del estudio de la mente y el inconsciente humano. El Doctor Carl Jung, uno de sus fundadores, nos muestra en su estudio El hombre y los símbolos (:2002) que “hay aspectos inconscientes de nuestra percepción de la realidad… cuando nuestros sentidos reaccionan ante fenómenos reales, son trasladados en cierto modo desde el reino de la realidad al de la mente… dentro se convierten en sucesos psíquicos”. Señala también que en ese momento surgen los símbolos en el pensamiento.
Se trata de una actividad realizada desde nuestro inconsciente pues, como asevera Jung, la conjunción de valores sociales propicia la creación de un lenguaje común, regido por ciertas necesidades sociales. La mayoría de las veces el artista otorga valores predeterminados a figuras, ya sean reales o abstractas, depositadas en imágenes que subsisten en el entorno social.
El símbolo es así resultado o producto, y acaso causa, de nuestra percepción del mundo, sin que por ello deba suponerse que constituya una copia tangible de la realidad, ya que la atribución del significado en los rasgos principales y más sobresalientes de la realidad percibida, constituye la síntesis eficaz de la observación de los seres humanos.
La mayoría de las personas, encuentran difícil el estudio profundo de los símbolos que se encuentran depositados en el entorno social, tal y como lo reproduce Jung: “la consciencia se resiste a todo lo inconsciente y desconocido” esto es lo que desarrolla una especie de animadversión hacia las manifestaciones artísticas, producto de la manipulación del pensamiento con determinados factores y actuantes como la televisión, con su síntesis de emociones apreciables con un mínimo de ejercicio intelectual, que desarrolla un rechazo natural a la poesía y manifestaciones artísticas de toda índole, originando un consumo muy moderado de las mismas.
Los elementos reflejados en los actos poético-estéticos que se recrean del pensamiento llevan al análisis consciente del hombre, de su comunidad, su pasado y de sus símbolos. Los elementos que se vuelven motivador-transformador del aprendizaje inconsciente, se representan entonces como el examen de la relación del hombre con su propio inconsciente y su entorno. Poco a poco se transforma el pensamiento y se muestra la reestructuración de los valores, intereses y necesidades individuales y colectivas, que se encuentran en la poesía y en cualquier manifestación de arte.
El arte indígena en Chiapas
Gabriel Velázquez Toledo
El arte indígena en Chiapas
El nacimiento de expresiones artísticas que reflejan la influencia del pensamiento autóctono de la región ha creado una nueva generación de artistas indígenas. Con una cosmovisión particular y distinta a la de occidente, su interpretación necesita una comprensión de sus símbolos. Capaz de introducir los rasgos más diversos de una cultura milenaria.
La influencia globalizadora ha alcanzado a las etnias indígenas, produciendo cambios en su conducta con la introducción de herramientas como la televisión, la radio o el internet y se refleja incluso en su forma de vestir. El medio social en el que se desarrolla el arte indígena es vital para entender de qué forma sustituyen parte de su cosmología, realizando una simbiosis con la del mundo que ellos denominan caxlán (mestizo).
El arte prehispánico creó una tradición oral rica. Esta marca la herencia de la cultura mexicana contemporánea. Por ejemplo la poesía indígena moderna deja ver indicios de temas poéticos antiguos adaptados a la modernidad, desde luego mezclados con las formas escritas de occidente. Esto creo un movimiento artístico que en la actualidad se ve en las tradiciones populares.
La Conquista representó la ruptura de la estética prehispánica. El empoderamiento de su territorio y la enajenación de sus bienes materiales y espirituales impidieron el pensamiento y el arte indígena hasta casi la desaparición del arte prehispánico. Se relegó el arte a un plano de simple artesanía.
La visión histórica de los caídos (o vencidos) habría de aportar nuevos rasgos en su ideología y cultura. Comenzó a tomar forma entonces la frustración de los más elementales principios.
Bónfil Batalla en su libro México Profundo (2005:18) hace hincapié en un término que aplica a su estudio histórico: la “desindianización” que se refiere a “un proceso diferente al del mestizaje; este último es un fenómeno biológico y el empleo del término para referirse a situaciones de otra naturaleza, el “mestizaje cultural, por ejemplo”. Dicho proceso se encuentra reflejado en la cultura actual, como una conducta inducida por la sociedad en general
A partir del 1 de enero de 1994, el movimiento indígena insurgente marca las pautas que llamaron la atención al mundo indígena. Fungiendo como reestructuradores del pensamiento social, abrieron las puertas de diversos ámbitos sociales y culturales para los pueblos que históricamente habían sido marginados.
A partir de las convenciones indígenas del EZLN en 1997, surgieron muchas manifestaciones artísticas de etnias indígenas afines al movimiento zapatista. Esto se ve reflejado en la creación de ciertas instituciones de gobierno como la creación del Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura indígenas.
Sin embargo el arte indígena contemporáneo presenta más buenas intenciones que buenos resultados. La formación de artistas es una labor ardua que requiere algo más que nociones poético-artísticas o incentivos económicos oficiales. La formación seria y disciplinada es hasta el momento escasa ¿Reflejo de la condición precaria en la que se encuentra el artista? Se ha atendido más la situación política de los pueblos indios que sus necesidades materiales y espirituales. La visión oficial que han creado los gobiernos se preocupa más del control de sus inconformidades, que de su maduración en la cultura.
La lucha por la igualdad de derechos y oportunidades, incluye el arte del que han sido históricamente segregados y el efecto será mejor cuando alcance los mismos niveles educativos que los de los ladinos, las mismas oportunidades de apoyos y exhibición, que no sólo por ser indígenas, sino por hacer un arte elevado, tan importante como cualquier otro.
Para alcanzar un nivel estético aceptable en los parámetros actuales, es necesario insistir en la formación de artistas indígenas y en una educación que les permita el óptimo manejo de los recursos del lenguaje artístico, lo que conducirá al cumplimiento de una verdadera reivindicación cultural indígena que gracias a su cosmovisión cultural y mediante un estilo concreto, un ritmo adecuado, una armonía y un sentido profundo, perfectamente compuestos, crearían obras de todo tipo como ningún ladino sería capaz de lograrlo.
Bónfil Batalla, Guillermo. (2005). México profundo una civilización negada. México: Edit. De Bolsillo
Cronopios Julio Cortazar 2
Gabriel Velázquez Toledo
Julio Cortázar. La eterna fantasía y los cronopios.
XXV aniversario luctuoso.
Segunda y última entrega.-
Cortázar proponía “un mundo alternativo”, desde la realidad literaria que poco a poco iba transformando su sentir. Hombre de profunda sensibilidad y amplias concepciones sociales, utilizó su constante interés por la política social, para crear una conciencia sobre la realidad de sus contemporáneos en América Latina. Viajó a Nicaragua en donde la Revolución Sandinista se desarrollaba y vio coronar su triunfo, viajó periódicamente a Cuba y apoyó movimientos relacionados con protestas contra los regímenes militares que tan extensamente se sucedieron por todo el continente.
La crítica le ha llegado a considerar uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, maestro del relato corto, la prosa poética y la narración breve en general, es dignamente comparable con Jorge Luis Borges, Antón Chéjov o Edgar Allan Poe, y creador de importantes novelas que inauguraron una nueva forma de hacer literatura en Latinoamérica, incrustando su estilo dentro de los nuevos cánones literario que a mediados del siglo XX habrían de sufrir tantas modificaciones de fondo, mediante narraciones que escapan de la linealidad temporal y donde los personajes adquieren una autonomía y una profundidad psicológica pocas veces vista.
Cortázar, un eterno inconforme, le regaló a la literatura universal una de las piezas más bellas de su historia. Rayuela es considerada una de las novelas más influyentes en las letras Latinoamericanas. Aparecida por primera vez en 1963, esta obra supone la consolidación de un estilo personalísimo, rebelde y paródico, muy pocas veces explorado en la lengua española en ese entonces. El lector asiste, gracias a este estilo tan peculiar, al destino de personajes que circulan entre las páginas, evitando la predeterminación propia de la novela que conocemos, fue la ruptura con la concepción tradicional de la narrativa.
Uno de los aportes de esta novela es que la forma en que se aprende a leer en la escuela, es decir siguiendo un orden lógico, es solamente una de las infinitas formas en que se puede leer e interpretar la novela. El laberinto que entreteje Cortázar, se apropia del lector, así da claves de algunas posibilidades que su novela ofrece: Leerla de la manera tradicional, empezando por la primezadfscra página y siguiendo el orden. Leerla en un minucioso orden de capítulos establecido en el Tablero de dirección que figura en las primeras páginas del libro. Con una intercalada de collages en que la libertad figura como eje central. Y una más, sugerida indirectamente por el autor: leer la novela en el orden que el lector desee. Tomarlo entre manos cual oráculo y buscar al azar. Esta tercera posibilidad se explota también en su novela siguiente, 62/modelo para armar, que consolidó el estilo del autor, volviéndole el sello particular de su obra consecuente.
No es posible hablar del argumento de Rayuela sin caer en inevitables reduccionismos, que constantemente terminan por alejar del sentido de la obra. Lo relevante de Rayuela no es sólo lo intrincado o novedoso de la trama y su planteamiento, sino el vasto universo psicológico de cada personaje y la relación que, desde su mundo, establecen con el amor, la muerte, los celos y el arte. Rayuela reivindica la importancia del lector y lo lanza a una actividad y protagonismo negado por la novela clásica en que lo más importante era "el final". En Rayuela los personajes habitan y se desenvuelven, en una libre y profunda vitalidad que el autor les otorga y de la que dice no hacerse responsable.
Así pues, el genio de Julio Cortázar legó al mundo entero un testimonio de locura y pasión, de ingenio y misticismo, de búsqueda constante que hoy en día continúa explorándose por autores contemporáneos como Ricardo Piglia y Paco Ignacio Taibo II, ahondando y particularizando en el estilo de Cortázar, haciendo nacer movimientos de vanguardia por todo el continente.
Cronopios Julio Cortazar 1
Gabriel Velázquez Toledo
La eterna fantasía y los cronopios. Julio Cortázar
XXV aniversario luctuoso.
Primera entrega.-
Pocos saben que el verdadero nombre de Julio Cortázar es Jules Florencio Cortázar y que nació en suelo argentino, pero el de la embajada Argentina de Bélgica (en Ixelles, Bruselas, el 26 de agosto de 1914) de la que su padre era el embajador. Sus primeros años los vivió en Europa, a la sombra de una guerra de dimensiones catastróficas, justo cuando los alemanes nazis conquistaban buena parte del continente. Los Cortázar lograron pasar a Suiza gracias a la condición alemana de la abuela materna y después a Barcelona.
A los cuatro años volvieron a Argentina. Vivió su infancia en Banfield, Buenos Aires, junto a su madre, una tía y Ofelia, su única hermana. En una carta que dedicó a Graciela le decía sobre sus recuerdos de la infancia: “Mucha servidumbre, excesiva sensibilidad, una tristeza frecuente”. Debido a su estado enfermizo, tuvo que pasar mucho tiempo en cama. Fue ahí en donde conoció a su más fiel compañera, la lectura. Y en esos tiempos, gracias a las atenciones de su madre, conoció al escritor a quien admiraría por el resto de su vida y de quien su estilo nos daría maravillosa cuenta: Julio Verne. De esto Cortázar nos cuenta “Leía tanto que algún médico llegó a recomendarle leer menos durante cinco o seis meses y salir más a tomar un poco de sol”.
Titulado como Profesor Normal en Letras, se dedicó a la enseñanza media a la par de realizar estudios de Filosofía y Letras. En el año 1938, con una tirada de 250 ejemplares, Julio Cortazar editó el poemario Presencia bajo el seudónimo de Julio Denis. En una famosa entrevista con Elena Poniatowska confesó: “fueron mis años de mayor soledad. Fui un erudito, toda mi información libresca fue de esos años, mis experiencias fueron siempre literarias. Vivía lo que leía, no vivía la vida. Leí millares de libros encerrado en la pensión: estudié, traduje. Descubrí a los demás solo muy tarde”.
Pocos meses después renunció a su cargo por desavenencias con el peronismo y su política universitaria. Se empleó en la Cámara del Libro en Buenos Aires haciendo trabajos de traducción. Hacia 1947 escribió "Casa tomada", el primer cuento de la serie de Bestiario, que una amiga le envió a Jorge Luis Borges, quien lo publicó en la revista Anales de Buenos Aires. El primer contacto que aquellos dos grandes escritores sostendrían. Y no fue, por cierto, físicamente, sino mediante sus letras. Y más tarde, el maestro reconociendo la calidad de Cortázar, le solicitó más textos que serían incluidos en números posteriores de dicha revista.
En 1951, a los 37 años de edad, se instaló en París, gracias a una beca del gobierno francés para estudiar 10 meses en esa ciudad. Dicha beca consistía en investigar la novela y la poesía francesa contemporánea en sus conexiones con las letras inglesas. Tenía una vasta experiencia como traductor, tradujo a Chesterton, Gide, las cartas de Keats, Marguerite Yourcenar, entre otros. Después obtuvo un trabajo de traductor en la UNESCO y Cortázar se establece definitivamente en París
La ausencia de una bandera política es notable en estos años de creación literaria de Cortázar. Nada le importaba a no ser sus libros. Pero se sobrevino un acontecimiento que movió las simientes del mundo político de aquellos años, la revolución cubana. “me mostró de una manera cruel y que me dolió mucho, el gran vacío político que había en mí, mi inutilidad política… los temas políticos se fueron metiendo en mi literatura...”. En 1963 visitó Cuba invitado por Casa de las Américas para ser jurado en un concurso que hoy en día goza de un enorme prestigio.
En ese mismo año aparece lo que sería su mayor éxito editorial y le valdría el reconocimiento de ser parte del boom latinoamericano Rayuela, la que se convirtió en un clásico de la literatura contemporánea. Según declaró en una carta a Manuel Antín en agosto de 1964, ese no iba a ser el nombre de su novela sino Mándala: "de golpe comprendí que no hay derecho a exigirle a los lectores que conozcan el esoterismo búdico o tibetano"; pero no estaba arrepentido por el cambio.
En la segunda entrega daré cuenta de un breve análisis del estilo tan peculiar de Cortázar de escribir sus historias, además de los elementos literarios e ideológicos que lo convirtieron en un referente intelectual de la opinión y postura de un movimiento latinoamericano de las letras que se convirtió en un fenómeno social: El boom.
Colapso Societal
Gabriel Velázquez Toledo
La conciencia de masas y el colapso societal: Hay odios que ennoblecen.
El ser humano, a través del tiempo ha buscado establecer una comunidad de intereses, en la que el fin supremo sea ser feliz. Dicha felicidad se complementa con factores diversos como la aseguración de la alimentación y cualquier otro que haga una vida mucho más sencilla.
Estos valores armónicos son, junto a los principios universales de igualdad, libertad y fraternidad, la característica que da forma a cualquier Estado. Las organizaciones primitivas como las tribus, pronto encontraron formas de organización mucho más complejas, debido al intercambio comercial y la auto protección contra tribus bélicas que originaban guerras. Cada ciudad- estado que se constituía tenía sus propios intereses, algunas de estas nos legaron los principios de la legalidad moderna, como es el caso de los griegos, las matemáticas con los egipcios y árabes, la astronomía de los mayas, etc.
El colapso societal es aquel en que sociedades completas se derrumban ante fenómenos de índoles diversas, tales como la escases de alimentos, la migración masiva, la guerra, o bien, la caída de sus instituciones. Todos estos imperios colapsaron por alguno de estos motivos. Sin embargo ante los albores de la época moderna, se han sumado fenómenos nuevos, como la crisis económica y la sobre población.
La sociedad moderna mexicana atraviesa por un periodo de enormes cambios, tanto en su conciencia profunda como en su forma. La profundización de la distancia que cada vez es mayor entre clases sociales, la pobreza extrema, la lucha por un nivel de vida más digno, junto con la corrupción y la inutilidad de muchas de las instituciones, que no producen resultados reales para el pueblo, sólo para las oligarquías, todas ellas han provocado una diferencia sustancial entre las masas y las clases pudientes.
Ante el advenimiento del hartazgo social y el rechazo a los abusos constantes de los dueños del dinero, se ha recreado una conciencia que apunta hacia el cambio. Eventos claves se han venido produciendo a lo largo del siglo anterior que ha despertado nuevamente al monstruo de la conciencia pues las represiones del 68 y 71, el levantamiento armado del 94 en Chiapas y en la historia reciente, la represión en Oaxaca y los mineros en el norte, además de no poder dejar de mencionar los fraudes electorales del 88 y 06, son experiencias a flor de piel que el pueblo del México profundo, del que habla Bonfil Batalla.
La larga historia de lucha en el país es una conciencia que subyace en nuestro espíritu. ¿Acaso nos encaminamos al colapso societal provocado como reacción a los abusos cometidos por las élites? La enajenación de los medios masivos de comunicación, deja de tener resultados cuando la indignación general clama justicia ante los grandes problemas sociales que nos atañen.
Hoy presenciamos un fenómeno que abona un poco más a la causa. La dudosa reacción del Estado ante la muerte de medio centenar de pequeños en una guardería en Hermosillo, ha despertado nuevamente al monstruo de la conciencia del pueblo. Miles de personas salieron el sábado pasado, como lo han hecho constantemente, a clamar justicia por la vida deshecha de familias que confiaron en esos grandes emporios. Si el gobierno no hace nada, sumará esta fuerza a la indignación general que clama un cambio profundo y verdadero, que no cree más en las instituciones y que no está dispuesta a continuar con este juego al que han dado en llamar democracia.
La incapacidad de los “líderes” de los grandes partidos para relacionarse con el pueblo, se ha vuelto un insulto verdadero, juegan a repartirse pasteles de poder sin tomar en cuenta a las masas. Quizá esto es nuestra culpa, como dijo un padre de los niños que murieron, por confiar en ellos, por no querer hacer las cosas por nosotros mismos. La única forma de evitar el colapso es y seguirá siendo pasar de las palabras a los hechos.
Por eso levanto una voz fraterna a los hermanos de Hermosillo y desde Chiapas, les digo que no están solos. Aquí una liga para quien quiera prestar su respaldo www.angelesenespera.org
jueves, 9 de julio de 2009
Garufa vos sos un caso perdido... (El Che Garufas)
Gabriel Velázquez Toledo
Garufa, vos sos un caso perdido.
Don cenizo… y doce más de don Ulises Mandujano “el Che Garufas”.
No existe la fórmula mágica para escribir bien. Leer, observar, retomar las anécdotas que más dominio nos valen y arriesgarse. Lo que sucede con lo que escribimos ya no es nuestra culpa. En conocido centro para la protección contra la tristeza, allá por la 15 oriente y avenida central, de oreja a oreja y con sonrisa afable, agazapado entre historias que aguardan a sus parroquianos y la tranquilidad de un recinto consagrado a las artes, espera el director de la sinfónica bolonauta.
Una más que se guarda para los que quieren protección contra la tristeza. El Che, benditas leyes de excepción, tomando al toro por los cuernos, nos presenta Don cenizo… y doce más. Conde de Tolán y Marqués del valle de Cintalapa. Don Ulises nos presume la reedición de su libro, tan esperado por muchos, en el que surcan historias repletas de ironía, que fluctúan entre lo rural y lo urbano, lo popular y lo fantástico. ¿Acaso tradición o locura?
Claro, sencillo y directo. Sus cuentos saben encontrar la esencia de lo que debe de ser una buena historia. El Che Garufas (pa’ los cuates) presenta un estilo repleto de contrastes que enriquecen su literatura. Sabe pasar a sus lectores de una esquina de la mesa a la otra, franqueando la realidad y rodeando lo maravilloso, otorgándose un permiso para introducirnos en el mundo guajiro de las historias populares.
El Che es portavoz de un submundo, que aunque a la vista de todos, sólo aquel que sabe observar puede describirlo tal y como él lo hace. Desde “Don cenizo” que es el arquetipo del héroe llevado a la ruina por la pasión, hasta el ya clásico Dandy Pérez, aquel boxeador que dicen vendió su primera y última pelea.
A diferencia de lo que muchos otros escritores presumen es lo más culto que pueden hacer, para nuestra fortuna el Che evita las abstracciones del lenguaje. Con mucho sentido del humor, nos lleva de la comedia al drama y da un viraje a la tragedia. Todo con ese sentido irónico que lo caracteriza, influencia de haber vivido en todas partes, convivir con todos y en especial, porque ha encontrado la forma de robarse la magia de las experiencias, que llegan a ser hasta extrasensoriales, producto de su infinita paciencia para escuchar a todo aquel que tiene algo que contarle.
Las narraciones no tienen un tiempo específico. Trascienden la realidad humana para depositarse en la infinitud del tiempo. Sus historias son parte de cualquier instante en que alguien brinda a la salud de la diversión.
Sin el menor recato sobre el destino del lector, el Che sabe advertir “publicación prohibida para la familia Abascal”. Por supuesto uno debe saber a qué se atiene con el texto que nos comparte. Su lenguaje que fluctúa también de lo rural a lo urbano, nos cumple deseos. Revolucionario hasta curándose la cruda. Sus frases luchan contra lo imposible. Reta nuestra cordura. El Che no miente, si al caso exagera un poco con tal de darle más sabor a la historia. Acompañado de las ilustraciones de Arcadio Acevedo, el sentido del humor de ambos, se combina para regalarnos instantes de alegría, como si un trozo del “che garufas” se fuera con nosotros al salir de su recinto.
¡Prohibido desaparecer! Sentencia final que amenaza con volver con más. Del Che hay que esperarlo todo ¡Salud don Che! Y gracias por arriesgarse por nosotros.
Por cierto para todos aquellos que quieren adquirir un ejemplar de este libro, pueden buscarlo en la librería de la biblioteca central del Jaime Sabines y para ejemplares con autógrafo podemos encontrarlo en el establecimiento del Che.
Cardenche: el último canto del desierto.
Gabriel Velázquez Toledo
Cardenche: el último canto del desierto.
En el siglo XIX entre la nada y el hambre, la voz de los humildes se volvió eco en los parajes de los desiertos del norte. En las oscuras noches retumbaban sonoridades guturales que invocaban a la divinidad, al dolor y a la vida. La pobreza obligó al canto popular de los campesinos a encontrar una identidad que con el tiempo tomó prestado el nombre de Cardenche.
La precariedad social, signo irrevocable de la condición miserable en que los cacicazgos mantuvieron al campesinado, provocó que el ingenio popular imitase con el único instrumento que la naturaleza les había proveído, el sonido de aquellos con que los ricos animaban sus festejos. La adaptación y modulación de la voz se transformó en su principal elemento. Comúnmente fue utilizado en la tradición cultural durante fiestas religiosas, como el nacimiento del niño Dios, o la muerte de un miembro de la comunidad.
El término cardenche se refiere a un cactáceo del desierto, posee espinas con filamentos muy finos, que cuando se encajan en la piel resultan muy dolorosas y más aún cuando se intentan retirar, pues los filamentos se encajan, dificultando su retiro. A falta de oportunidades para expresar su sentimiento profundo, el indígena campesino del noreste de la república supo identificarse en sus desiertos. Ahí encontró el reflejo de su alma. El dolor y el tormento del corazón son la razón de ser de este canto, su sensibilidad se traspone sobre las emociones como las espinas del cardenche en la piel. Las voces se desgarran lanzando alaridos de coyotes que ven en el silencio del desierto una posibilidad para no olvidar nunca su origen y su misión de mantener un equilibrio espiritual con el mundo.
Este canto no ha sufrido modificación alguna desde sus inicios. Realizado por los hombres del campo, se encuentra contra los juicios de la “modernidad” que le cataloga como música de viejitos. Denostado por la urbanidad, es también conocido como canto de borrachitos o laboreñas (de labores) por la costumbre popular de los campesinos de improvisar éstas al término de su jornada, acompañado de sorbos de sotol (bebida hecha a base de agave silvestre de gran contenido etílico), que envalentona al cardenchero para pinchar con sus espinas.
Los cantantes de este género tan peculiar tienen por costumbre cantarle al amor y al desamor, esparcen consejos y narran las experiencias vividas. Su temática, aunque sencilla, contienen un cúmulo de elementos emotivos que hacen perpetrarse en ella. Oír a las pocas voces que de canto cardenche quedan aún, descubre el pensamiento popular onírico y realista, forma y el fondo, tras de sí guarda el significado de siglos de un ensimismamiento moral e ideológico, que en sus raíces guarda la sabiduría de otra forma de ver la vida.
Las canciones son interpretadas a tres voces (primera, de arrastre y contralta) incluso una cuarta que se suma al acompañamiento plástico de la canción interpretada, siempre a capela. Para desgracia de la cultura popular mexicana, este género está en grave peligro de perderse. La indiferencia de las generaciones contemporáneas a las tradiciones y la inclinación por otras expresiones musicales (con una orquestación musical atractiva), cavan el que parece es su fatal e inevitable destino.
Grupos como Jaguares, Lila Downs y Juan Pablo Villa, han rescatado un par de melodías de este género, en la que destaca Yo ya me voy a morir a los desiertos (para fortuna de los melómanos pueden encontrarse en el patrimonio de la humanidad moderno que es el Youtube en Internet). Aunque su aportación es considerable, nada mejor que lo original cardenche. Pocos son los grupos que aún existen en la Laguna, sin embargo para quienes en su conciencia cabe el gusto por las tradiciones populares del México profundo, es una excelente recomendación.
El blues Ranchero
Betsy Pecanins extraordinaria cantante, hija de norteamericano y catalana, nacida en Estados Unidos y residente en México. Mujer fantástica que sabe desarrollar alternativamente sus tres raíces y fundirlas en una sola. Caso probablemente único en la escena de la canción popular de nuestro país. Pecanins se asume mexicana, pues es la patria que la ha cobijado durante más de 30 años que celebra en su gira “30 años con Betsy Pecanins”.
Gran intérprete del blues, la música que sabe expresar las más profundas pasiones humanas, logra fusionar un género que por su ritmo es su antagonista y aún así logra cohesionarles en un concepto claro y de grandes dimensiones estéticas que la hacen fantástica al oído, el blues ranchero.
Desde la “Chancla” hasta interpretaciones de los Beatles y grandes bluseros de la época dorada norteameicana, Pecanins dejó al público de Tapachula, Comitán y Tuxtla Gutiérrez con la sensación de cumplir con un cometido autoimpuesto, expresar nuestro sentir profundo al ritmo de boleros, canciones rancheras y por supuesto el blues. Con gran colorido musical, humor y vigor, hace olvidar cualquier concepto en el que se quiera subyugar a su música.
Betsy Pecanins es una figura imprescindible que ayuda a conocer propuestas alternativas contemporáneas de gran calidad musical, que afortunadamente contrarresta con su propuesta, la enorme oleada de grupos comerciales que poseen propuestas musicales tan pobres.
La crónica del absurdo urbano
La crónica del absurdo urbano.
El género urbano en el rock mexicano ha visto nacer a muchos de los grandes cronistas de la ciudad. Los que realizan el retrato no oficial de la sociedad. El más grande fue Rockdrigo González quien llevó a lo sublime el cotidiano de las orbes en los años ochentas.
El postmodernismo actual, su vacío e indiferencia (que sustituye al existencialismo Sartreano y el nihilismo Nietzchista) ha auxiliado a la creación de grupos sociales con una identidad indefinida, partícipe de movimientos culturales superfluos. La música no ha sido la excepción. La intimación con ideales culturales tergiversados por los mass media, conduce a la juventud a bajos estándares de apreciación estética.
De entre la cuestionable calidad de la cultura oficialista, la subversión nace de la misma cultura popular. Las raíces del pueblo adaptadas al lenguaje contemporáneo, podría ser quizás una definición del nuevo rock urbano que tan cercano a sus bases, insiste en mantenerse vigente. A la usanza de la vieja escuela trovadoresca europea del siglo XII, la ejecución de un instrumento de cuerdas, es suficiente acompañamiento para la expresión de la crónica urbana.
Armando Palomas es un cantautor nacido de las más oscuras entrañas del chopo. Cronista no oficial de la ciudad, sus canciones anteponen el sentido colectivo de las pasiones del orbe mexicano. Su temática abarca todos los ángulos imaginables, desde el desamor, la evasión y la descripción de los pintorescos paisajes de la ciudad de México, hasta el enfrentamiento cultural de las hoy llamadas “tribus urbanas” o simplemente de un clásico domingo beisbolero, Palomas nos ofrece en sus canciones el sentir popular, que protesta inconforme contra el sistema cultural establecido.
Con el humor como sello característico, la vitalidad y la enjundia de sus letras, revelan la estética de la cotidianidad que acercan a lo fantástico de la poética urbana.
Amor y occidente. Denis de Rougemont la sublimación de los sentimientos o el reino de las pasiones. 3
Gabriel Velázquez Toledo
Amor y occidente. Denis de Rougemont la sublimación de los sentimientos o el reino de las pasiones.
Tercera y última entrega.-
Se ha dado cuenta en las entregas anteriores de la forma en que Dennis de Rougemont plantea descubrir la estructura de uno de los dogmas sociales más notables de occidente, el amor.
A manera de resumen la teoría de Rougemont sustenta en su forma más profunda la búsqueda del hombre del amor ideal, que en la praxis denota las más bajas pasiones ante el escenario de incertidumbre que provocan las decisiones sentimentales y emocionales erróneas en una búsqueda que, por tabú, no podemos esclarecer a conciencia.
Es pues el análisis de Rougemont, la compenetración en ese paradigma social. Para empezar nombraremos algunos de los ejemplos más claros en la literatura universal, que han influido con sus planteamientos ideológicos y que sus autores veían en el planteamiento de este amor ideal, una de sus fuentes permanentes de inspiración. Desde la máxima idealización de las virtudes femeninas en Beatriz de Dante en La divina comedia, pasando por Petrarca, El Romeo y Julieta de Shakespeare El Quijote de Cervantes, Rojo y negro de Stendhal, Wagner de Goethe las obras de autores contradictorios que exhiben esos mismos ideales como algo fantástico, plenamente alejado del mundo, como son las obras de Sade y el muy famoso mito del “Don Juan” inmortalizado tantas veces en las memorias contemporáneas, o también podemos encontrarlo desde su vulgarización, retratos de cuentos de hadas, hasta llegar al erotismo que hoy nos inunda como mercado.
Parte de la retórica de este discurso idealista se suscribe en la pasión. El instinto rige los actos de aquel que cree estar enamorado. Es decir se desplaza a la razón como rectora de los actos, la autocrítica decae ante el deseo y el amor se vuelve el sentido de la vida. Aunque la pasión se termina y la admiración se transforma en cotidianeidad. La única forma de que la sublimación de ese amor llegue a tiempo, será con el sacrificio, con la muerte o con la prohibición por castas o intereses de familia. Curiosamente poca importancia se brinda en todas estas historias a lo que sucedería en el caso de concretarse esta unión de dos seres que se aman.
Rougemont expone su respuesta: La religión y el estado aprovecharon este caudal de pasiones que cegaban a los habitantes de la edad media, que se impuso el matrimonio “Este debía ser un contrato mediante el cual se aseguraba a hijos legítimos a quienes poder heredar los bienes acumulados”. Era un contrato de fidelidad, fertilidad y seguridad. Con el paso del tiempo la libertad arrebatada en este contrato se hizo por demás notoria. Maridos ausentes en las guerras, promiscuidad en todos los ámbitos sociales, degradación de los principios ¿A caso la infelicidad acompañaba al fracaso a esta institución oficial que otorgaba derechos y privilegios? Esta institución llegó a transformarse en un modelo de dominación, la iglesia controlaba al padre de familia y por medio de estos, que componían la opinión pública, ejercitaba sus intereses.
En el siglo XXI nos damos cuenta que esta institución va en severo detrimento. El amor-pasión se ha incluido como modelo de vida (cine, radio, televisión, nos dan cuenta constante de esto), pero fenece con resultados cada vez menos catastróficos. Ya no buscamos la muerte porque nos volvemos adictos a esta emoción. Hemos sabido suplir esta necesidad de pasión. La actividad política, que fue en aumento desde la Revolución Francesa hasta nuestros modelos democráticos actuales, ha servido para encausar ese sentido vacío que nos provoca la falta de entendimiento de los sentimientos, así como todo un sistema de entretenimiento que sirve para encauzar de la misma forma nuestras pasiones.
El amor pues en occidente, concluye Denis de Rougemont, no es más que la pasión disfrazada, que debe ser sometida para poder emprender una búsqueda clara de quien signifique la mejor opción para compartir una vida. Por eso debemos de dominar a la pasión que nos conduce por el instinto del deseo, para llegar al reino de la razón y su aporte para mejorar las relaciones humanas.
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Rougemont, Denis de. (2001). Amor y occidente. Col. Cien del mundo. Edit. CONACULTA. México
Amor y occidente. Denis de Rougemont la sublimación de los sentimientos o el reino de las pasiones.2
Gabriel Velázquez Toledo
Amor y occidente. Denis de Rougemont la sublimación de los sentimientos o el reino de las pasiones.
Segunda entrega.-
En la entrega anterior se dio cuenta de la forma en que Dennis de Rougemont, plantea descubrir la verdad escondida dentro de uno de los dogmas sociales más notables de occidente, el amor.
Le edad media, con sus caballeros andantes, cruzadas, oscurantismo y sentido altamente religioso, heredó los usos y costumbres que las sociedades medievales privilegiaban, transformándose en reglas que regían el comportamiento de los miembros de cada orbe.
El mito de Tristán e Isolda, narra la aventura de un noble que arriesga su vida por la mujer del Rey, de quien cae perdidamente enamorado tras ingerir accidentalmente un pócima de la pasión, que lo maldice por siete años de ciego amor para la primera mujer que vea. Tristán enfrenta el problema de enamorarse de la mujer del Rey, quien le exige votos de obediencia y la catarsis se da cuando decide irse con la mujer que ama. Después de siete largos años, Tristan despierta del hechizo. El amor se ha terminado. Su conciencia lo castiga y debe redimirse. Devuelve a Isolda con el Rey y él mismo decide autoinfringirse un castigo, casándose con una mujer del mismo nombre que su antigua amada y ofreciendo su castidad como voto sublime del sentimiento que le rigió por tanto tiempo.
A grandes rasgos éste es el resumen del mito que llegó a transformarse en la sociedad medieval, ícono de los cantares románticos que empezaron a componerse, que en esencia sublimaban de la mima manera aquel sentimiento que movía al héroe a castigarse.
La cultura del sacrificio nace y es curioso ver cómo se asimila el mito en la sociedad noble de la edad media y la forma en que llegó con los plebeyos, tergiversándose y transformándose en una norma religiosa y social para posteriormente llegar hasta nuestros días como una imagen de resignación, dolor y pasión. El mito perdió su personalidad sublime.
Tristán decide entregarse ciegamente a su deseo. La pócima que toma una noche no es más que el sabor de la lujuria. El ser animal se impone. La sociedad medieval, regida por principios religiosos, no aceptaron que la imagen de la bestia que se esconde en los seres humanos se describiera de forma tan libre. La censura obligó a imponer en el personaje central una serie de discursos que elevan el amor a la categoría más alta de los sentimientos humanos. Dios es amor y el amor debe ser representado entonces como el sentimiento más grande que conduce nuestra búsqueda de sentido. La sublimación de los actos de Tristan se esconden bajo la máscara de la pasión.
Isolda por otra parte, representa la mujer sagaz, inteligente, que consigue lo que se propone antes de someterse al yugo de su futuro esposo. Aunque este sea el Rey. Se enamora de un hombre valiente, de un guerrero. Pero la mujer en esta historia tiene otro papel importante también. Es el fruto del deseo. La manzana. Es el pecado que hace al hombre desafiar las normas impuestas. Es el truco con que los trovadores esconden la infidelidad de las damas de las cortes de Europa. El truco estaba en exaltar el sentimiento que las conducía: el amor. En nombre del amor la sociedad europea se inventa la doble moral, que si bien es reprendida en discurso, en la acción era discretamente tolerada por el bien de los intereses económicos.
En la última entrega veremos cómo este mito que se propago por todo el viejo continente, cobró forma propia y se transformó en el ideal de la vida social a la par de la descripción del análisis que Rougemont hace de la institución que se fortaleció como norma social: el matrimonio.
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Rougemont, Denis de. (2001). Amor y occidente. Col. Cien del mundo. Edit. CONACULTA. México
Amor y occidente. Denis de Rougemont la sublimación de los sentimientos o el reino de las pasiones. 1
Gabriel Velázquez Toledo
Amor y occidente. Denis de Rougemont la sublimación de los sentimientos o el reino de las pasiones.
Primera entrega.-
En 1938 en Suiza, Denis de Rougemont publicó el que sería el más celebre y polémico de sus ensayos: Amor en occidente.
Intelectual liberal, nació en Neuenburg, suiza, en 1906. Productor prolífico de ensayos literarios, se propuso lograr un análisis de una de las pasiones humanas que más en serio tomamos en el siglo XXI, el amor. Y no era sólo observar las costumbres que conforman la concepción de este sentimiento, era desentrañar el mito de un tabú, sobre el cual se sostiene el mundo occidental. Era rectificar el futuro inmediato para liberar la conciencia.
Cito la contraportada de este fantástico ensayo, editado por CONACULTA en su colección “Cien del mundo”: “este ambicioso estudio de la pasión amorosa en la cultura occidental intenta responder a tres interrogantes capitales: ¿porqué preferimos cultivar en el amor una pasión que conduce a la muerte y se opone radicalmente al matrimonio? ¿Por qué preferimos el amor mortal que el amor feliz, puramente físico de los orientales? ¿Por qué se compara con tanta frecuencia a la pasión amoroso con la exaltación religiosa? Es un buen ejemplo de una de las razones que ocasiona el decaimiento de una sociedad y lo ejemplifica brillantemente a través del retrato que la literatura formó de ella.
Trataré de exponer lo más claramente posible lo referente a estas preguntas. Primero que nada, Denis de Rougemont hace un recorrido por la historia de la literatura desde el renacimiento, el amor cortesano de Petrarca, hasta la concepción de la sublimación de las pasiones como objeto estético y posteriormente fenómeno social, con autores como Stendal y demás autores del realismo francés decimonónico.
Rougemont aborda el tema empezando por una de sus raíces y se aboca al que denomina “el carácter más profundo del mito es el poder que sobre nosotros tiene, generalmente sin que nosotros sepamos”. De esta forma, el autor da a conocer su percepción de la realidad social inmediata: existe una atadura mental que frustra la percepción polimorfa de la realidad, reduciéndola a una rutina. Los mitos traducen las reglas de conducta. En la actualidad, dice el maestro, entre nosotros el concepto de romanticismo tiene una carga esencialmente particular en nuestra percepción “romanticismo viene de román que significa drama”. La primera confesión llega clara al objetivo que persigue.
Propone que las bases del mito sobre el que se basa nuestro sentido del amor, se remonta al inicio de los grandes cantares en los que las gestas heróicas y los actos amorosos, se volvieron el sentido de su vida en los grandes periodos de paz en la antigua edad media. El autor propone en su investigación que el inicio del fenómeno se enfoca en el cantar de Tristán e Isolda de origen religioso Cátaro. La tradición trovadoresca indicaba que un trovador tunante se podría poner bajo el favor de una noble, con la que compartía una complicidad por conveniencia para los caprichos y actos que ésta realizara, incluyendo por supuesto el adulterio. Los trovadores estaban encargados entonces de ennoblecer los actos que la noble cometía, transformándolos en idílicos sentimientos legítimos, regidos no por el interés, sino por una pasión que les prendía el alma.
La adaptación primitiva que los trovadores hicieron del Tristán, se volvió prontamente célebre, pues era la sublimación de las pasiones, mediante las cuales se proporcionaban dosis de placer que ayudaba a distraerse del tedio. Incluso podían tributarse a Dios cuando se subyugaban por un interés. Es decir este mito se convirtió en una de las vertientes oficiales del pensamiento. De tan gran prestigio gozaba, comenta el autor, que ni la iglesia se atrevía a censurarla, conformándose con no permitir la vulgaridad de la prosa.
En la siguiente entrega veremos cómo se asimila el mito en la sociedad noble de la edad media y la forma en que llegó con los plebeyos, tergiversándose y transformándose en una norma religiosa y social.
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Rougemont, Denis de. (2001). Amor y occidente. Col. Cien del mundo. Edit. CONACULTA. México
miércoles, 29 de abril de 2009
Hermenéutica. Gabriel Velázquez
HERMENÉUTICA
Utilizada primeramente por la filosofía como una herramienta para el estudio del sentido, sinónimo de la interpretación, se utilizó y fue creada por la religión católica, para expresar el punto de vista dogmático bajo el cual deberían de entenderse los diferentes elementos de la biblia. La evolución de su utilidad y sentido, la llevaron posteriormente a ser una herramienta de la filosofía, que se valía de ella para realizar estudios sobre la interpretación de la vida, la moral y un sin fin de elementos, producto del pensamiento humano.
Según Helena Beristain en su “Diccionario de Retórica y Poética” la hermenéutica “propone un sentido a partir de la intención del enunciador, en el que se toma en cuenta la percepción evaluadora del receptor, que es el interprete”, a lo que Michael Foucault agrega en su libro “las palabras y las cosas” que con la hermenéutica se intenta “hacer hablar a los signos, y descubrir sus sentidos”.
Mauricio Beuchot, en su libro sobre la “Hermenéutica Analógica”, nos dice que la intención de un estudio hermenéutico debe ser el rescatar la intención objetiva del hablante o autor, como la intencionalidad subjetiva del hermeneuta”, lo cual se consigue haciendo que el segundo, se libre de prejuicios acerca del discurso que se analizará, pues es necesaria la interiorización del discurso, que representa el objeto de estudio, para con ello poderlo contrastar con una escala de valores retóricos mediante los cuales, pueda realizarse el estudio objetivo del mencionado discurso.
Es así como podemos comprender que
Ejemplo de esto, se encuentra desde el momento primero en que es iniciado un candidato dentro de los misterios de
Los símbolos, al tener un significado socialmente aceptado por determinados círculos, ofrecen discursos susceptibles de ser analizados, un Masón, al encontrarse con la piedra bruta que se sitúa debajo de la columna B:. otorga un sentido particular y uno general a dicho objeto, que previamente ha sido aprendido dentro de su taller, obteniendo una significación, es decir, para un Masón, dicho símbolo significa de una forma sencilla, la sustancia metaforizada de la que está hecha el ser humano, que puede ser moldeada al antojo con las herramientas necesarias. Si hacemos uso de la hermenéutica, podemos encontrar muchos más significados al obtenidos, dándole acepciones morales, psicológicas, alegóricas, etc., sin perder de vista, que siempre han de ser interpretaciones personales, susceptibles igualmente de ser aceptadas o rechazadas por el entorno social en el que se asocian.
Es cuanto.
A:.M:. Gabriel Velázquez Toledo
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