jueves, 6 de mayo de 2010

defensa del goce estético

El Liróforo.
Gabriel Velázquez Toledo.
H.R. Jauss y la defensa de la experiencia estética.
La escuela de Constanza, a la que perteneció Hans Robert Jauss creó una corriente de análisis textual, que se centro en el ámbito de la "negociación" y "oposición" del significado que como observadores del arte, utilizamos. Esto implica que una obra de arte no es siempre aceptada por ser tal, sino que el observador interpreta los significados que le atribuye a aquello que le causa empatía, basado en su cultura y experiencia. La variación de este "fondo cultural" explica por qué algunos aceptan ciertas interpretaciones de una obra de arte y otros simplemente las rechazan. De esto se desprende que la intención del autor puede variar considerablemente de la interpretación que le dé aquel que degusta de la obra
Jauss, en su teoría de la recepción estética, dice que las obras de arte “únicamente existen dentro del marco configurado por su recepción, es decir, por las interpretaciones que de ellas se han hecho a lo largo de la historia”(1992:9). Dicho autor sostiene que la estética, acentúa de manera particular la historicidad y el carácter público del arte, al situar en su centro al sujeto que percibe dicha obra y el contexto en el que éstas son recibidas.
Gozar es la experiencia estética primordial, el arte así entendido, permite un modo específico de libertad, y contiene no pocas virtualidades morales y políticas. La estética es un intento por devolver al arte su dignidad cognoscitiva, en medida que renueva la percepción de las cosas.
El arte representa una estrategia contra la extrañeza del mundo. La desautomatización de lo cotidiano, elemento del que se compone toda manifestación artística, planteado por Víctor Shlovski, de la escuela formalista, se llena de códigos que deben ser decodificados, por medio del goce, a lo que Jauss llama “experiencia estética” exponiendo que: “a una obra de arte tenemos que comprenderla, antes de haberla comprendido” (1992:13).
Los sujetos no sólo experimentan algo acerca de sí mismos en el momento del goce, experimentan lo que es hacer y tener experiencias. Según Jaus, en el comportamiento estético, el sujeto experimenta la adquisición del sentido del mundo, pues la creación se transforma de una subjetivización mental a un objeto. El sentido de la modificación del sujeto que percibe, es apartarse de la orientación rutinaria que se brinda a los objetos.
La admiración o indignación que provocan los objetos estéticos, obedecen a una significación que otorgamos a valores específicos sociales, mediante el contexto en que nos desarrollamos. Aún así, las obras de arte, en su articulación, poseen las claves de la referenciación a la que se debe sujetar su interpretación. Por eso Jauss opina que “las formas del arte registran la historia de la humanidad con mayor exactitud que los documentos”(1992:23).
Actualmente, el significativo atraso en el que las artes regionales se encuentran sumergidos, no son muestra más que de la incapacidad institucional por proporcionar una completa didáctica del aprendizaje. El goce estético se ve limitado a la mera correlación empática de quien gusta del arte. Buscar mejorar dicha relación, implicaría una transformación completa en la ideología social, factor que por sí mismo, representa un atraso generacional con respecto al resto de los países de primer orden, que se encuentran más aventajados en su calidad humana.

Hans Robert Jauss. Pequeña apología de la experiencia estética. Buenos Aires-Barcelona-México. Paidós. 1992.

Comentarios: elliroforo@gmail.com

viernes, 30 de abril de 2010

Mito, realidad y arte

El Liróforo.
Gabriel Velázquez Toledo
Mito, realidad y arte.

La psicología moderna, es la ciencia encargada del estudio de la mente y el inconsciente humano. El Doctor Carl Jung, uno de sus fundadores, nos muestra en El hombre y los símbolos (:2002) que “hay aspectos inconscientes de nuestra percepción de la realidad… cuando nuestros sentidos reaccionan ante fenómenos reales, son trasladados en cierto modo desde el reino de la realidad al de la mente… dentro se convierten en sucesos psíquicos”. Señala también que en ese momento surgen los símbolos en el pensamiento. Se trata de una actividad realizada desde nuestro inconsciente, como asevera Jung, pues la conjunción de valores sociales propicia la creación de un lenguaje común, regido por ciertas necesidades sociales.
La mayoría de las veces el artista otorga valores predeterminados a figuras, ya sean reales o abstractas, transformada en imágenes, que subsiste en el entorno social. El símbolo es así resultado o producto, y acaso causa, de nuestra percepción del mundo, sin que por ello deba suponerse que constituya una copia tangible de la realidad, ya que la atribución del significado en los rasgos principales y más sobresalientes de la realidad percibida, constituye la síntesis eficaz de la observación de los seres humanos.
Joseph Campbell, alumno de Jung, dice en su libro El héroe de las mil caras, psicoanálisis del mito, (1959) que: “la mente corta en forma radical con las actitudes y normas de vida del estado que se ha dejado atrás”(17). Su interrelación con el psicoanálisis se plantea de la siguiente forma “gran número de las imágenes y ceremonias rituales, corresponden a las que aparecen automáticamente en el sueño desde el momento en que el paciente psicoanalizado comienza a abandonar sus ideas fijas de la niñez y a avanzar en el futuro” (17).
Si partimos de la afirmación del mismo autor de que “siempre ha sido función primaria de la mitología y del rito el suplir los símbolos que hacen avanzar el espíritu humano, a fin de contrarrestar aquellas otras fantasías que tienden a atarlo al pasado” (Campbell:1959:18), podemos encontrar la relación directa que el mito posee con la literatura y el arte, convirtiéndose en el antecedente primigenio de cualquier manifestación cultural. Además se debe resaltar que esta experiencia se retoma constantemente para la consciencia y la didáctica social.
La mayoría de las personas, encuentran difícil el estudio profundo de los símbolos que se encuentran depositados en el entorno social, como dice Jung: “la consciencia se resiste a todo lo inconsciente y desconocido” esto es lo que desarrolla una especie de animadversión hacia las manifestaciones artísticas, producto de la manipulación del pensamiento con factores y actuantes, como la televisión y su síntesis de emociones, apreciables con un mínimo de ejercicio intelectual, que desarrolla un rechazo natural a la creatividad.
Los elementos reflejados en los actos artísticos, que se recrean del pensamiento, llevan al análisis consciente del hombre, de su comunidad, su pasado y sus símbolos. Los elementos que se vuelven motivador-transformador del aprendizaje inconsciente, se representan entonces como el examen de la relación del hombre con su propio inconsciente y su entorno. Poco a poco se transforma el pensamiento y se muestra la reestructuración de los valores, intereses y necesidades, que se encuentran en cualquier manifestación de arte.
Por otro lado la relación de los estudios profundos que propone Freud para el inconsciente humano, representa, dentro de la narrativa, una aproximación hermenéutica, que abre las posibilidades de la interpretación de conductas e ideas de un personaje, la relación de este con su generador, la del autor con la sociedad y consigo mismo, así como una infinidad de interrelaciones de las causas que llevan al acto voluntario de generar, todo esto gracias también al profundo conocimiento cultural que debe poseer el analista, pues dichas relaciones son develadas únicamente para los eruditos y académicos.
Una visión de este tipo, puede propiciar en aquel que siente una empatía por las manifestaciones artísticas, una inteligencia emocional mucho más ágil, pues el ejercicio constante de la interpretación conlleva siempre la sublimación de valores, y en cualquier lugar donde este nivel de contemplación se alcanza, goza de una constante paz, pues sus inquietudes existenciales, se satisfacen con la crítica. Para esto, por supuesto, es necesario el impulso a espacios que fomenten dichas fortalezas, pues su ejercicio individual, aunque muy redituable, no ayuda a fomentar las bases de una convivencia social apropiada.

Bibliografía:
Campbell, Joseph. El héroe de las mil caras, psicoanálisis del mito. FCE. México-Buenos Aires. 1959.
Jung, Karl. El hombre y los símbolos. Cátedra. Barcelona. 2002.

lunes, 12 de abril de 2010

El Rey en Acala, la historia verdadera de José Alfredo Jiménez en Chiapas.

El Liróforo.
Gabriel Velázquez Toledo.
El Rey en Acala, la historia verdadera de José Alfredo Jiménez en Chiapas.

Cuando pienso en el mejor pretexto para poder analizar un tema de mi más sublime interés, ineludiblemente pienso en un futuro lector, que exige siempre algo entendible, la razón del valor real que un ejercicio artístico tiene, o el ¿porqué chingados tengo que poner atención a ese “algo”, y qué lo hace tan en especial?
El libro El Rey en Acala, la historia verdadera de José Alfredo Jiménez en Chiapas, parte de una anécdota, que sucedió en la región céntrica de Chiapas, por lo tanto, sentimos que nos incumbe, como nos lo aseveran sus autores, los doctores en literatura José Martínez Torres y Antonio Durán.
Sin embargo ese es simplemente el gancho para conducir nuestra atención, hacia lo maravilloso de la crítica que sobre la obra de José Alfredo Jiménez se desempeña en este libro.
La anécdota remite a hace más de treinta años, cuando a un pequeño poblado de Chiapas, llegó el más grande de los compositores populares del siglo XX, al que además le regalaron un rancho, se emborracho todo el tiempo, y se reveló como un humano sencillo, que se quedó un día más a compartir con su compadre que le había sacrificado tanto por traerlo hasta acá y se transformó en toda una leyenda en el pueblo.
La crítica literaria que se incluye en el texto, nos devela el valor real que la obra de José Alfredo Jiménez, esconde detrás de sus canciones. Los mensajes, temas, valores, develan, como se asevera en el texto “un arte urbano de inspiración rural”, lo profundo de una cultura que se identifica con la miseria, pero que esconde latente un pasado glorioso.
La erudición con que se conduce el tema de las raíces prehispánicas de muchos de los dilemas ontológicos (es decir sobre la naturaleza del ser) de José Alfredo, como un juego dual entre el dolor y el placer, lo sagrado y lo profano, devela una conjeturación crítica empática a nuestra historia. La eterna espiral que consagra nuestra identidad.
Sin duda sacar a José Alfredo de la bohemia no es fácil, sin embargo la objetivización de los aspectos más memorables de sus composiciones, nos presenta una amplitud y perdurabilidad de la obra, expuestas en su claridad y sencillez. Según los autores “La simplicidad genial de los contenidos que se imbrican en las formas”.
Presentado hace un par de semanas en la biblioteca universitaria de la UNACH por Carlos Román y Enoch Cancino, el libro recibió una acogida por la comunidad universitaria, sin duda inusitada, pues además el humor con el que se desenvuelve y su sencillez, arrojan a un ejercicio de la lectura muy ameno e ilustrativo.
De muy reciente publicación, su llamamiento al ejercicio crítico en la disciplina de la apreciación es sin duda uno de sus más grandes aportes a la literatura Chiapaneca.
El libro además se encuentra a la venta en librerías de prestigio y en el multiforo cultural Casa Tomada para todos los interesados.

viernes, 19 de marzo de 2010

Ciudad de Dios

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo
Ciudad de Dios.

El estado anárquico en que nos encontramos inmersos, implica una nueva etapa en el sistema de convivencia social. Nuevos valores nos sujetan a una transformación radical. La violencia es cosa cotidiana, el instinto animal es satisfecho con el espectáculo de la sangre en las calles.
En últimas fechas el estado ha entrado en una total crisis histérica por el aumento radical en las manifestaciones, de represión o protesta, violentas, por parte de grupos delictivos organizados, quienes sufren el embate de una radicalización de la conducta del ejecutivo nacional, quien culpa al crimen organizado de los males de la nación, prioridad por la cual a últimas fechas, hemos atestiguado su postura correctiva.
Ciudad de Dios, una película brasileña de drama criminal del año 2002, dirigida por Fernando Meirelles y Kátia Lund, basada en una historia real, describe la cotidianidad de las “favelas”. Los mismos cinturones de miseria que se desbordan a lo largo y ancho del territorio nacional, cobijando una pobreza extrema, equiparable a las de tiempos tan antiguos como el romano bizantino o el medieval.
Las favelas son sitios en el que el tráfico de cocaína, los asesinatos, la delincuencia juvenil y el soborno policial son algo cotidiano; de igual forma retrata el patetismo sugerente con que las personas se conducen en su convivencia cotidiana. Aunque el argumento de la historia contiene una enseñanza sobre la conducta moral, lo cierto es que el
La guerra ha sido parte de la cultura popular por lo menos en los últimos dos siglos. Basta recordar que durante los últimos cincuenta años han surgido guerrillas populares, indígenas-campesinas y guerras de represión política y social por la seguridad del estado, contra pandilleros, contra estudiantes, contra secuestradores y ahora más que nunca, contra narcotraficantes.
No cabe duda que ejemplos humanos como el de Costa Rica, quienes poseen una de las democracias más consolidadas de América (único país de América Latina incluido en la lista de las 22 democracias más antiguas del mundo). Ganó reconocimiento mundial al abolir el ejército el 1º de diciembre de 1948.
Para un país que declara en su constitución su vocación pacifista, tiene un cuerpo de represión de primer orden. Lamentablemente, el empoderamiento fomenta el ejercicio absurdo de la fuerza bruta, el regreso al más primitivo de los instintos, el animal.
Desatar un estado de sitio permanente, en el que no se pueda ejercer posteriormente, la crítica ni la denuncia por cuestiones de “seguridad institucional”, semejante a la restricción de derechos ciudadanos que George Bush implementó en nuestro país vecino, significar nulificar el estado de derecho que tanta sangre ha costado construir.
Una purificación política, la degradación de la importancia y empoderamiento de “servidores públicos”, la educación, cultura y deporte, son una propuesta mucho más efectiva, que la permanente declaración de guerra contra todo lo que refiere o se significa como pobreza y miseria.
Quizá en una sociedad como la que vivimos, en que el poder adquisitivo ocupa una posición privilegiada, no se permita nunca que los grandes ideales de la convivencia social se impongan nuevamente, simplemente porque no satisfacen los intereses de los grandes manipuladores del fraude del consumo.
La evidente devaluación de principios y normas, sustituidas por la impunidad, el poder y la fuerza, traerá como desenlace, la evidente revuelta social, que hoy en día ha demostrado un ejercicio racional mucho más ejemplar que el del sistema, al tener en la manifestación pacífica, artística e inteligente, su mejor herramienta.

Las buenas costumbres; matrimonio entre homosexuales.

El Liróforo.
Gabriel Velázquez Toledo.
Las buenas costumbres; matrimonio entre homosexuales.

Un comportamiento socialmente aceptable, implica someter a la opinión pública, las acciones o ideas de un individuo, para que, con parámetros indistintamente preestablecidos, sin ningún concierto lógico o racional, se le someta a un juicio, del que las mayoría de las veces a de salir censurado por más de un pensamiento, que por su naturaleza se opone al del primero.
Tal uso del juicio, consagró en el pasado, instituciones que deliberadamente fueron creadas con la idea de mantener un régimen de conducta social, sometiendo con esto, a la naturaleza humana y su eventual ejercicio de la libertad, al criterio de un Juez desconocido, ajeno completamente a cualquier circunstancia fuera de su contexto y estableciendo un régimen moral, que perdura aún en nuestras épocas.
Éste régimen se basa en la imposición de una postura social, en la cual se debe someter a la voluntad de quienes a conveniencia, manipulan las pasiones humanas, con tal de recibir un beneficio.
México lentamente ha venido saliendo de un esquema de pensamiento retrógrado, reflejo de una condición educativa nimia, que poco a poco se ha ido degradando, sin presuponer con ello que el machismo y el pensamiento derrotista que hemos heredado culturalmente, se elimine.
Si bien ciertos sectores aún son incapaces de permitir que el sometimiento a juicio “social” de algunas costumbres, que pequeños grupos practican, tiene que ver con una necesidad de encontrar una justificiación racional para cada uno de los actos que realizamos cotidianamente. Desafortunadamente para ellos, los grupos represivos ya no se encuentran a su servicio. Las costumbres “extrañas” de ciertos grupos sociales, se han ido socializando, mostrándose a la luz pública, realizando únicamente berrinches públicos que los muestran como puritanos e intolerantes.
Una de estas prácticas, que recientemente ha recibido el desprecio de círculos sociales intolerantes a perspectivas ideológicas que se permiten desentender de los eternos dogmas sociales, este es el derecho al ejercicio responsable de la sexualidad.
Los gay´s u homosexuales, han alcanzado uno de sus más grandes triunfos, al conseguir que las normas socio-políticas, les concedan el derecho de convivir dentro de los parámetros legales del Distrito Federal. Es decir, por ley, su unión ahora se reconoce, permitiendo con esto, el beneficio de ciertos privilegios, no sólo económicos o asistenciales, sino de principios, como el de ejercer su derecho a conformar una familia.
Concederles la razón a quienes creen que la homosexualidad es una perversión o una enfermedad mental, significa caer en el juego de la intolerancia; pues dicha institución (la familia) se ha encontrado en un grave detrimento, al tener como ejemplo de conducta, la exhibición de las costumbres de una clase política, que proyecta únicamente la búsqueda de intereses perfectamente definidos, lo que implica la necesidad de una convivencia entre normas y valores encontrados.
La comunidad lésbico-gay, celebra jubilosamente dicho reconocimiento, más debe lamentar profundamente la actitud antiprogresista de muchas instituciones, que al amparo de la impunidad, arremeten contra lo establecido en las leyes civiles del DF., tal como hemos sido testigos en los medios de comunicación.
La idea de una identidad común entre personas del mismo sexo, se ha conjurado a lo largo de la historia humana, esperemos que los avances civilizados y humanísticos que sensiblemente se han establecido ya, y que tan lentamente hemos alcanzado, sostengan en su interior la imperiosa necesidad social del progreso y la búsqueda de la felicidad, respetando profundamente los instrumentos que para ello, utiliza cada ser humano.

jueves, 4 de marzo de 2010

de lo castrense a lo castrante

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo
Cultura. De lo castrense a lo castrante.

Hace algunos días sopesaba la información oficial que se nos dispara en los medios, sobre el triunfo de la nación sobre el crimen organizado. Los buenos vamos ganando y no hay problema de qué preocuparse.
Y es que en este país, balas y muertos ya no son un problema para cualquiera que se presta a disponer de un rato de entretenimiento en cualquier medio que sea. Es la cara del contrato voluntario, con el que nos sometemos a una voluntad, ni hablar, si quiero ver la tele, termino viendo comerciales.
Abonando a mi criterio del momento, debo confesar que me encontraba en el lobby del centro cultural Jaime Sabines, observando abstraído y con un hondo desánimo, una exposición, de muy baja categoría, de lonas mal colocadas, en donde se ilustraban las actividades positivas que da el pertenecer a un cuerpo castrense. Una exposición sobre el belicismo, disfrazado de propaganda, a lo Tío Sam, seduciendo a jóvenes que se acercan a dicha institución consagrada a las artes y el conocimiento.
Quizá tenga que ver el hecho de que soy sumamente susceptible a cualquier arbitrariedad que tenga tintes de proselitismo ilícito, pues tergiversar el sentido de una institución, al servicio del reclutamiento de otra, es un golpe bajo que insinúa la poca confianza en el desempeño académico, laboral e intelectual de los jóvenes.
No sé si eso tiene que ver con una postura oficial o con simple ignorancia de las partes, Pero alguien tiene que manifestarse en contra de violentar, con empresas ligadas al uso de la fuerza y la obediencia como método de formación, los principios sagrados que dan valor al arte y al conocimiento: la libertad, la igualdad y la fraternidad.
Quisiera conocer ¿cuántos intelectuales hemos creado de esas élites pertenecientes a regímenes de control? ¿Y en donde están, cuando de salvaguardar una postura ética, con respecto de una labor comprometida con los valores de la ciencia, se refiere?
Qué exposición artística fue la víctima o a quién tuvieron que posponer, para permitir que se utilizaran las instalaciones de un centro cultural con otros fines, adversos a su filosofía, sentido y origen. De por sí son pocos los escaparates que muestran los resultados sensibles de los artistas, para que se tengan que supeditar a los intereses de las grandes corporaciones, quienes por cierto, cuentan con los recursos necesarios para atender sus intereses de convocatoria.
Creo que las instituciones hacen mal en permitir esta mescolanza de actividades, en especial cuando por simple principio no pueden ser compaginadas. Las manifestaciones culturales tienen un impacto social que contribuye a la concientización de la problemática social en que nos encontramos inmersos. Además de un catalizador de ánimos y opiniones, son la visión crítica de un ente que necesita ser señalado en sus errores, pues estos contravienen al principio de la comunidad de intereses, que debe caracterizarnos como comunidad.
Creo que se deben priorizar los esfuerzos intelectuales que empiezan a pujar hoy en día en la sociedad tuxtleca, para que de la forma que sea necesario se emita un mensaje alterno a la forma tan insensible en que vivimos ahora. Proporcionar una gama de actividades culturales, siempre será una forma alternativa de incentivar a la sociedad, a involucrarse también en los procesos de transformación de principios de convivencia, como la tolerancia y el respeto, que nos conduzcan a ser un ejemplar modelo de fraternidad social.

jueves, 18 de febrero de 2010

Crónicas de un guacarrocker en Tuxtla

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo.
Crónicas de un guacarrocker en Tuxtla.
La mosca, revista suburbana de inicios del siglo XXI, cobijó el nacimiento de un legendario personaje del rock nacional, que por mucha o poca fortuna es conocido por los amantes del género, por supuesto que mucho más representativo que los populares ídolos juveniles ¡¿Alex Lora o Saúl Hernández?!
Por supuesto que tremenda comparación no hace mella alguna en Armando Güeva Vil, uno de los padres del Guacarrock (que ni ellos mismos saben si tiene algo que ver con el guacamole, las guácaras o la intangible necesidad permanente de ser un rebelde sin causa).
Más que una memoria, el reflejo del nacimiento de un movimiento, que ha trasladado su cimiento a muchas conciencias jóvenes, y me refiero al movimiento underground o callejero de las ciudades, se transcribe en las notas que el cucurrucucú publicó en dicha revista.
En alguna ocasión Noam Chomsky, pensador norteamericano progresista que aún nos deleita con sus disertaciones, se refirió a las actividades que los pobres hacen, como lo más cercano a la barbarie, a lo que no tiene que ver con la educación ni con la actitud civilizada que las élites pretenden imponer. EL Personaje de Vega Gil, es la transgresión completa del establecimiento de una conciencia moral que no persiguen más que aquellos absortos en la limitación del ejercicio de la libertad y la conciencia, es decir, de aquellos que se dedican a imponer las reglas.
Junto con la Maquinita de Pachuca, se plantea la transgresión como un ejercicio común de aquellos que no se pueden insertan en un orden que ni siquiera comprenden. Derrotado por la voracidad de la vida, las confesiones de un rockumbia-star, se vuelven el reflejo de las pasiones más lisonjeras del ser humano, que reacciona ante los placenteros estímulos de la vida conflictiva.
El planteamiento del lenguaje que Vega Gil realiza, es además un rescate de una práctica que se ha extendido por todo el país y que nació en las entrañas del D.F.: el albur.
El juego de los sentidos, de extrañas connotaciones y desabridas afirmaciones, son un sub-lenguaje que se concatena con una característica afirmación de la esencia que los distingue: la cultura del agandalle. La agilidad mental se concentra a disparar un metalenguaje que tiene muchas formas de comprenderse, no es chingar por chingar, sino chingar parejo.
La literatura contemporánea ha arrojado intentos muy poco afortunados que se dirijan a un público joven, cautivo y poco gustoso de dogmas literarios que se asocian constantemente al stablishment. Es por eso que la oportunidad de escuchar de viva voz al autor, será sin duda alguna una experiencia que nos propone el rompimiento de la seriedad que se ha pretendido imponer al ejercicio literario, por la libertad de ejercerlo para las masas.
Las crónicas del “Diario íntimo de un Guacarrocker” de Armando Vega Gil, se estará presentando en el multiforo cultural independiente Casa Tomada el día sábado 20 de febrero y el viernes 19 la presentación de sus cortometrajes y videoclips, entrada libre, destacaré que un servidor y especialmente el doctor en letras José Martínez Torres lo presentarán.

jueves, 11 de febrero de 2010

La expresión popular del encanto: La Música

El Liróforo.
Gabriel Velázquez Toledo.
La expresión popular del encanto: La Música.

El ser humano ha vinculado a su humanidad, el sentido estético, que enmarca una serie de elementos identificados en el goce de la contemplación. Dentro de los valores exaltados constantemente, se encuentran la idea de la armonía y el ritmo, fusionados con el virtuosismo de la libertad, que encuentra en su expresión más simple, a la música.
Su capacidad de ser representada con, prácticamente, cualquier cosa, transforma su ejercicio en una de las escuelas humanistas más antiguas por excelencia.
La música se percibe como un mensaje que busca la empatía de un círculo popular. Los integrantes de dicho círculo, encuentran en las secuencias del lenguaje instrumental, un código de conducta, una apreciación estética y hasta un sentido en el ideal de vida.
La libre manifestación de esta expresión popular, se traduce en valores sociales de convivencia, como la armonía y la tolerancia. En un país donde la violencia marca el gravamen de su decadencia, los colectivos que giran en torno a expresiones culturales, han entrado al relevo, como conductores de la energía de grupos juveniles, que encuentran en su empatía por el arte, su disposición de ejecutar un contrato social humanista, que es la demanda popular actual.
La libertad de la palabra y el pensamiento son vitales, para su inserción en un sistema político-cultural, que rechazan por su esencia, pero al que están dispuestos a someterse, a cambio de recibir lo que brindan, respeto.
Tuxtla Gutiérrez posee un circuito callejero de tocadas de bandas urbanas de géneros como el metal, rock, reagge, ska, surf, hasta llegar a los géneros electrónicos. Sin tener una organización como tal, une constantemente esfuerzos de los diversos grupos, que se hermanan bajo el cobijo de la música, esto les ayuda a sobrevivir en un ambiente hostil. A este se suma un elemento de desestabilización institucional: la represión de las fuerzas públicas ─una reunión de jóvenes con extraños cortes de cabello y disfrazados como personajes de películas no puede ser bueno─ deben suponer las brillantes mentes de escritorio que se esconden en sus puestos de funcionarios, a la hora de señalar a quiénes no se les permite reunirse).
Éste fin de semana, en muchos puntos de la ciudad, se celebrarán una cantidad importante de eventos musicales, en que diversos géneros podrán apreciarse en escenarios construido más con voluntades que con intereses. Los jóvenes que se organizan para impulsar este tipo de evento, son los mismos que tocan, venden insumos y cargan con todo al terminar el show. Más admirable aún es que, a pesar de la represión constante en contra de sus costumbres, su necesidad por ejercer su derecho a la libertad y a la libre expresión, buscan reunirse constantemente, aún a pesar de que muy pocos salones prestan sus instalaciones para organizar éste tipo de eventos.
Aquí es cuando cobran sentido los multiforos culturales que están naciendo en la capital del estado, para los que quizá sería bueno, y esta es sólo una sugerencia para los administrativos que están a cargo de la legislación de estos espacios, tomar en cuenta su labor social, por encima de su ejercicio de gestión de recursos. La energía que estos espacios están encausando, consienten la transformación de un pensamiento juvenil que de otra manera, se encausa a la inactividad, el ocio y los daños que a estos males se relacionan.

jueves, 28 de enero de 2010

Jazz, la esencia viva del instinto.

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo
Jazz, la esencia viva del instinto.

Aunque el género musical conocido con éste nombre, es relativamente moderno, vio a luz en los primeros albores del siglo XX en el famoso corredor negro del Missouri, se ha caracterizado a partir de la década de los 40´s por sus genios solistas y su ejercicio intelectual de improvisación musical.
Hasta el siglo XIX, el ejercicio de la música era considerado como una virtud que se le había reservado únicamente a ciertos círculos de intelectuales. La represión sobre la música, llevó como en todas las civilizaciones, a la exploración de lo vernáculo, para suplir la ausencia de elementos estéticos de calidad. La sustitución de elementos rítmicos, acentuados en la base de la sonoridad ritualística de los antepasados Africanos, transformó en unas cuantas décadas, la percepción de la ruptura con los modelos canónicos oficiales.
El irrumpimiento del estilo cadencioso que fusionaba el corazón de la América negra con su entorno y sus instrumentos. Quizá la protesta expresada en la música, tuvo que ver con el nacimiento de la irreverencia, que desató de una cultura que representaba la opresión a sus libertades.
La espontaneidad del género ha sido llevada a grandes niveles, debido al virtuosismo que sus creadores demostraron en medio de un largo camino hacia el reconocimiento, pues no podemos olvidar que en sus inicios, la popularización de esta música se debió en buena medida a los artistas fabricados, que hacían playback.
Actualmente, el Jazz representa la libertad, la música como un juego que nos permite divertirnos y relajarnos como lo propone Charlie Parker, guardar el aliento por una nota aguda guardada por un largo minuto en labios de Lou Armstrong y qué decir de Jhonn Coltrane, que sorprendía por las innovaciones a la música heredada de sus maestros.
Hoy en día, el ejercicio de la improvisación es una de los más degustados por los artistas en general, fomentado en buena medida por éste género musical que a mediados de los años 50´s dominaba ampliamente el panorama intelectual alternativo de la época. De dicho ejercicio se fortalecieron muchas propuestas artísticas de un alto nivel de calidad, por mencionar un ejemplo tenemos al gran escritor argentino Julio Cortázar, quien en su magna obra, Rayuela, nos propone una estructura similar, que desafía los cánones literarios del momento.
Algunos de dichos ejercicios se han consagrado en el panorama musical de nuestra cultura. Películas, videos, y una infinidad de referencias a éste género musical, han enmarcado representaciones de un estilo de vida disipado, envuelto en la genialidad.
La Casa Tomada presentará el próximo sábado 30 de enero, una muestra de esta música, abierta para todo público, con la intención de crear un momento de convivencia en que los músicos puedan dar espacio a una breve interacción con los asistentes, buscando con este tipo de actos, acercar los que se han convertido en los nuevos valores musicales, de los que han derivado una gran cantidad de expresiones modernas, incluida la más famosa de todas, el rock.

jueves, 21 de enero de 2010

La noche que atentaron contra Robusto Sánchez.

El liróforo.
Gabriel Velázquez Toledo
La noche que atentaron contra Robusto Sánchez.

Las exóticas costumbres de los artistas, han provocado desde siempre, un sentimiento de rechazo de parte del ente social. La crítica siempre se dirige a su forma disipada y amoral de vivir. Sus costumbres relajadas y su constante búsqueda de los placeres, hacen creer que poseen una disfunción psicológica, que les impide convivir en armonía.
Según Herbert Marcuse, en “Un ensayo para la liberación”, justifica esta conducta antisocial, diciendo que los poetas son los que están en contra del sistema, por el simple uso de su razón crítica. Y aunque severamente criticable por sus costumbres destructivas, un artista ciertamente posee dotes de análisis que hace reprobar las costumbres que niegan su lado pasional, en otras palabras su Eros y Tánatos, que lo vuelven humano.
Robusto Sánchez vive en una vecindad en la que la anarquía es el único sistema social que impera. Las costumbres de un lugar como este, permiten largas tribulaciones, dirigidas a la estupidez que produce la embriaguez, pero un artista es rechazado porque se opone a la convivencia cercana a un grupo de energúmenos que solamente saben repetir sus etílicas aventuras pasadas.
No me refiero a que un artista deba ser necesariamente refinado, pero ciertamente tienen en común una neurosis social que los repele de cualquier persona diferente. Y aunque la mayoría de las veces son personas muy nobles, el entorno social se vuelca sobre un retorno de la barbarie.
Robusto Sánchez es un bohemio que solamente sabe leer y soñar despierto, a lo que algunos le llaman poesía. Sus prácticas son obviamente como las de cualquier otro artista con el potencial de un genio: “Excéntricas”. Los vecinos temen porque constantemente ven arremeter contra el pequeño apartamento, grandes hordas de tipos raros, que tienen ideas extrañas y que las explotan al filo de la noche con alaridos de inconformidad, que quizá poseen más verdad que todos los tabúes y reglas que esa misma sociedad pretende obligarlos a cumplir, a lo que desacatan con una actitud retadora: la de no guardar silencio.
Hace algunos días la puerta de Robusto amaneció con cuatro perforaciones de apenas un centímetro de diámetro. No se encontraba en su casa. Los vecinos le platicaron que alguien lo andaba buscando. Escapó, dejando su carrera de literato entre sus estantes. Hace un par de días regresó por sus cosas, los mismos jóvenes lo persiguieron por el callejón obligándolo a encerrarse y llamar a la policía. El comandante le dijo que mejor se fuera.
Probablemente sea un lío de faldas, intolerancia vecinal, quienes buscaban darle una lección de buenos modales, o simplemente lo están confundiendo con algún otro Robusto. Lo cierto es que ahora tiene miedo; ahora más que nunca quiere escribir, porque es lo único que conoce aquel que se dedica a la contemplación, el lenguaje de su arte.
Probablemente detrás de este suceso se suspendan motivos amplios a la vez que desconocidos, una guerra de políticos contra sombras de consumidores de estupefacientes e ilegalidades, una sociedad que es su propio enemigo, en la que hasta un taxista puede convertirse en un judas que sentencie a inocentes, es posible que la falta de espacios culturales y deportivos mantengan a los jóvenes concentrados en asuntos perniciosos, pero lo único cierto es que ahora, ni los escritores están seguros.

jueves, 14 de enero de 2010

Inauguración del Multiforo Cultural Independiente “Casa Tomada”.

Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo
Inauguración del Multiforo Cultural Independiente “Casa Tomada”.

Después de algunos meses de haber sido invadido el espacio que hoy ocupa el Multiforo Cultural Independiente “Casa Tomada”, se anuncia por fin su inauguración, con la que se parte para dar inicio a las actividades culturales que se propone este nuevo colectivo cultural.
El esfuerzo por concretar un espacio alternativo en el que se den prioridad a las actividades de artistas locales, que no tienen compromisos institucionales de ningún tipo y que, por lo consiguiente, mantienen un ejercicio crítico y estético libre, es de vital importancia para la construcción de una sociedad en la que se apertura el sentido de la tolerancia, más allá aún, el de la plena convivencia armónica.
El Colectivo de Artistas y Creadores Independientes Quimera Cultural A.C. nos invita a la inauguración de dicho espacio el próximo sábado 16 de Enero y además el 15 de enero, como un previo, la presentación del proyecto editorial independiente Couina Cartonera, ambos eventos en punto de las 19:00 hrs.
Pontxo Hierbas, uno de los fundadores del proyecto “Casa Tomada”, nos da cuenta de las actividades que se están desarrollando en dicho espacio: “El 12 de enero comenzamos ya el cineclub alternativo que se propone para proyectarse todos los miércoles, la galería que dentro de algunos días tendrá una nueva exposición pictórica, para los Juevees proponemos los juelees en que convocamos a toda la banda para que se una al ejercicio de la literatura, pues se propone crearse como un foro de debate y análisis para aquellos que gustan de las letras, y los dos últimos viernes de Enero tendremos una representación teatral a cargo de Alejandro Licea, hay una larga cartelera y en febrero será aún más porque entrarán en actividad los talleres que estamos planeando”.
Por fin una serie de espacios alternativos están dejando sentir su peso en el esquema cultural de nuestra ciudad. Esto redundará en la readaptación de valores de convivencia, mucho más abiertos a opiniones divergentes, con lo que el nivel cultural e ideológico de la sociedad se irá haciendo mucho más crítico.
Casos que hay que seguir pues la propuesta oficial cultural le debe a ciertos de estos artistas sus mejores recuerdos. Esperemos que estos espacios sigan siendo aprovechados, para que la gestión del arte se transforme en una necesidad.
La revolución “cabalista” tan mentada en estos días, que se propone festejar en este dos mil diez una doble fecha de sangrientas batallas conmemorativas de la lucha por el derecho a la libertad, la independencia y la revolución, supone un cambio radical en las estructuras de nuestro país, similar a lo ocurrido en esas fechas, los más positivos creen que será sólo un año de grises festejos y que no habrán luchas internas armadas, como las de algunos países latinoamericanos, sino sólo políticas.
Pero qué mejor cambio que el llevado en la conciencia, acentuando valores estéticos y artísticos al sentido del goce humano con esta actividad. No puede haber nada mejor que la degustación de la imaginación humana. Se trata de romper la pugna por la enajenación que tienen los medios masivos de comunicación y empezar a tener una alternativa local de consumo artístico. Así pues la invitación a la inauguración del Multiforo Cultural Independiente “Casa Tomada” y a las actividades que éste proyecta, está hecha, saludos.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Consumismo. (por aquello de la navidad).

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo
Consumismo.

Hace todavía no mucho tiempo, antiguas tribus rendían culto a los dos solsticios que acontecían en el año, símbolo de final e inicio de ciclos; tales ceremonias se sustentaban en procedimientos paganos que justificaban su búsqueda ontológica, lo que permitía una satisfacción en la realización de un símbolo social que fortalecía una unidad.
Ahora estamos celebrando en el mundo lo que para algunos es el fin de un año, para otro el final e inicio de un ciclo, y unos más que sólo añoran las satisfacciones del ocio que la sociedad consumista ha pactado para elevar sus necesidades de vida. Conjuntamente con estas intenciones, se da una de las celebraciones más simbólicas del pensamiento occidental, el nacimiento del profeta Jesús, el inicio del mito, la razón de normas morales, tabúes y misterios, guerras e imperios.
No es posible separar el paganismo de la religión, pues seguimos rindiéndole culto a la generación de la luz, al que se le ve como un elemento simbólico del despertar de la conciencia, sea bien bajo la imagen de un símbolo religioso, o como la generación de la pleitesía a la ciencia, quien nos ha brindado a ésta, para manipularla a nuestro antojo.
La adoración moderna a la tecnología, no lo es tanto si suponemos la fascinación de los humanos de desvincularse completamente de todo aquello que le recuerda su proceder animal, al grado de sentirse superior a todos los demás, que le ha caracterizado desde el inicio de la civilización.
Esta conciencia de consumo, termina por transformarse en una necesidad, insertada por la guerra mercadológica de las empresas de comunicación, que logran saturar las conciencias de una hiperexistencia de necesidades específicas y con ello la enajenación del individuo, quien responde a dicho estímulo con la inversión de sus ganancias anuales, suponiendo con esto un aumento en la satisfacción de necesidades que gradualmente se van elevando.
Actualmente las fiestas decembrinas son víctimas de la depredación comercial, pues son uno de los negocios más lucrativos. La dependencia a los juguetes “modernos” son el rechazo cada vez más evidente del sentir espiritual, que se degrada ante la seducción de los placeres.
Eso no es nada, dichos placeres se han degradado ya al extremo de no representar más que una cotidianidad, que no espanta sino que nos despierta a un estado de embrutecimiento animal, más cercano que el de cualquier otro tiempo, pues esta misma degradación lleva a la vulgarización de los actos, poniéndonos nuevamente cerca de nuestra naturaleza esencial.
La moda, el cambio de los enseres “modernos”, no son más que diseños de piedras que brillan, la misma esencia animal nos hace mantenernos encantados por las cosas exóticas.
La búsqueda del exotismo caracteriza lamentablemente cualquier celebración que para el pensamiento contemporáneo es digno de ostentar. Dentro de poco utilizaremos taparrabos por que la moda lo considera kich.
La reflexión para estas fechas es sobre lo que hemos perdido, nuestro sentido se confronta con nuestras necesidades y termina perdiendo. Para la modernidad, lo único que queda es la interiorización de su intelectualidad, esto recordará lo importante que es ser feliz, recibir y enviar constantemente dicho mensaje, sino la esclavitud a las necesidades inventadas terminará por consumirnos por completo.

Comentarios: elliroforo@gmail.com

domingo, 6 de diciembre de 2009

El valor real de la academia.

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo.
El valor real de la academia.

Hace algunos días tuve la mala fortuna de encontrarme en mi correo electrónico, una serie de tres videos pequeños en los que se exhibía a una persona cometiendo faltas a la moral y la convivencia social, en contra de unos estudiantes en el Centro Cultural Jaime Sabines. El mail dice: “denuncia pública” en contra de la conducta de un catedrático de la Facultad de Humanidades de nuestra máxima casa de estudios.
¿Qué tiene que estar sucediendo para que esa misma persona sea acusada de maltrato e insulto a los estudiantes y personal administrativo en dicha Facultad? Se sabe que en dicha escuela han sucedido una serie de vergonzosos acontecimientos sin que se tomen reales medidas para solucionarlos. Por mencionar algunos que ocurrieron recientemente está: una denuncia por acoso sexual en contra de uno de los profesores ¡¡promovida por una alumna de intercambio!! Titulaciones express de alumnos que no tienen el mínimo nivel académico, maestros titulados en universidades de muy bajo prestigio, por cierto para agravar más el asunto, en ramas que en nada ayudan a la formación profesional de estudiantes que no sean de pedagogía, maestros y alumnos por igual asistiendo en condiciones deplorables bajo el influjo de enervantes, corrupción, degeneración y una profunda falta de visión académica, es lo que aparentemente guía los albores de la Facultad de Humanidades.
Pero no es cosa nueva, los alumnos son los mejores testigos de lo que diariamente sucede en ese centro de saber, que cuenta con una biblioteca poco especializada en las carreras que oferta, una planta docente construida a medias, con ex alumnos muchas veces recién egresados, con un aparato burocrático que se ha comido buena parte de la vida académica y por supuesto, del presupuesto de esta institución.
Aunque no todo lo que sucede en dicho espacio es malo, bien es cierto que los escándalos en que sus catedráticos la han inmiscuido, rompen con toda buena intención con que fue creada. Éste es el momento de exigir verdaderos cambios para la vida académica e intelectual que supuestamente debe existir en nuestra Alma mather.
Por eso desde aquí le solicito a las autoridades académicas tomar cartas en el asunto. La discreción con que han pretendido llevarse los cuestiones internas de la administración, en la que se han minimizado las repercusiones de los actos que tan bajamente se cometen, auspiciados por sindicatos, círculos corruptos de poder, dañan más que los alumnos comportándose como lo que son, jóvenes con excesos de energía, mal canalizada por la ignorancia y la ausencia total de sensibilidad y serenidad, que suponemos, caracterizan a un verdadero catedrático de Humanidades.
Recientemente se ha propuesto como premio Chiapas a un catedrático de dicha escuela que cuenta entre sus haberes el inventar un premio en otro país, que tras ser corroborado en las instancias correspondientes resultó ficticio, constantes denuncias de sus alumnos por el vano dominio de sus temas y la desfachatez de presentarse en estado de ebriedad a clases. ¿Qué mérito deben tener entonces aquellos que legítimamente debieran aspirar a una condecoración que se entrega por una ardua labor social y/o artística?
Y no es que se pretenda difamar a nadie, mas todo lo aquí dicho es del dominio de la Vox populis, susceptible de ser corroborado en cualquier momento. Una refundación, sustentada en valores académicos, que aparte a las huestes de Frestón, el cura y el barbero que queman la biblioteca de don Alfonso Quijano, que someta a juicio académico a todos los integrantes, retomando a los valiosos elementos que con su labor sostienen los estándares de dicha Facultad, es sólo el primer paso a dar rumbo a la profesionalización de las aptitudes académicas, para devolver la dignidad a este espacio, que debiera ser el epicentro de las ideas y debates en la ciudad.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Arte contemporáneo de Chiapas

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo.
Arte contemporáneo de Chiapas.

El pasado veinte de noviembre se presentó en sociedad un proyecto cultural alternativo e independiente llamado “Casa Tomada”. Con performances del grupo “El último minuto” y música de grupos locales con un gran nivel musical tal y como son Voragyne, Aire Nuevo, In terra, Upinsmoke, además de los Bohemiansthc, Los del multiforo cultural “La Casa Tomada”, se sirvieron para mostrar una alternativa cultural independiente, que propone la convivencia artístico-creativa para el ejercicio de la contemplación y el goce de vivir.
Dicha presentación se ha vuelto el referente de una nueva propuesta creativa, que se establece como ventanal a los artistas que, por posturas o situaciones paradójicas, no mantienen un vínculo con las Instituciones de cultura oficiales.
Pontxo Hierbas, uno de los integrantes de este proyecto, nos comenta que la propuesta consiste en abrir una galería-museo en la que el arte local sea el principal atractivo, proponiendo a los artistas plásticos en un nivel estético particular, como oferta de ideas y emociones, buscando con ello propiciar el debate y el ejercicio de la crítica. “Es cuestión de unir a la banda y convivir en armonía” nos dice el Pontxo que mientras tanto, trabaja en separar los libros de una “biblioteca popular” en que se integrarán las propuestas underground “nosotros hablamos de ser la alternativa, de cocer los pensamientos. Imagina niños y jóvenes en talleres muy accesibles pa´la banda, promoción constante de la actividad literaria y gráfica en la galería, cineclub, biblioteca y un multiforo para los que quieren contar sus choros. Es como vivir del circo, aquí nos divertimos con todos”.
Si lo vemos en perspectiva, el proyecto de este colectivo abarca una propuesta multidisciplinaria que concretamente se estarán ofreciendo, por fin la actividad cultural local va a dar otra buena, como alternativa a los enajenantes aparatos de entretenimiento que actualmente consume nuestro tiempo de ocio.
Pontxo además nos platica que su propuesta alternativa consiste en acercar el espacio a los bolsillos de la banda, “de a tostón, o según se valoré en la asamblea, tienen que ver los talleristas. Por cierto en las mañanas tenemos un taller de “expresión corporal creativa” con Alejandro Licea, un círculo de lectura que el próximo sábado celebrará su primer encuentro y que preparará sus actividades para la inauguración del espacio que será en enero, taller de serigrafía y en este momento lo que ves, la biblioteca, pa que corras la voz de quienes quieren donar libros”.
Actualmente se está exponiendo una muestra de arte visual que incluye obras de Alejandro Nudding Cornejo, Daniel Río, Jaime Ignacio, Daniel Ruiz, Luis Zebadúa, Víctor Burguete, Lisandro Solís y Fabricio Molina, en un collage de colores, emociones y pasiones, que junto a un escenario desolado, reviven las fantasías que la pintura y el arte en general tratan de provocar en el subconsciente del espectador. Tal y como dice Huxley en Las Puertas de la percepción: “Se trata de provocar impresiones en los individuos, y para eso hay muchas formas”.
Por cierto, para los seguidores del Multiforo, estarán presentando la exposición pictográfica con un performance y música minimal con Haracanay, Cronos y Snrx, además de corsarov.
Las instalaciones de la casa Tomada están ubicadas en la primera norte oriente num 450, col centro de Tuxtla Gutiérrez, (maniquí rojo con letrero) de diez de la mañana a ocho de la noche para quienes quieran conocerlas.

Comentarios elliroforo@gmail.com

jueves, 19 de noviembre de 2009

La Revolución Mexicana en Chiapas 2

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo.
La Revolución Mexicana en Chiapas.

2ª entrega.

Como decía en la columna anterior, la rotación del poder político y la carencia de ideales firmes con los cuales emprender una lucha revolucionaria, transformó a uno de los más ambiciosos terratenientes del Estado, en el cacique con los cotos de poder más grandes. Tiburcio convirtió en un rotundo fracaso su alianza con Villa, destruyéndola para liderar su propio movimiento reaccionario, pues no le agradaba someterse a la voluntad política de un hombre que sobre todo buscaba un ideal social con la lucha que sostenía en el norte del país.
Los constantes enfrentamientos entre revolucionarios y contrarrevolucionarios resquebrajaron el orden constitucional, debilitaron la economía y fueron la causa principal de una larga y constante situación de inestabilidad político-económica del Estado de Chiapas. Esta es la razón por la que se dieron enfrentamientos armados de carrancistas y los rebeldes que fueron llamados por el vulgo “mapaches”.
Las tropas “revolucionarias” de Carranza fueron repelidas por los mapaches, formados y financiados por hacendados locales y llamados así por su costumbre de atacar a traición por las noches y luego huir. A la postre se convertirían en bandoleros, pretextando la lucha contra la revolución y el gobierno, quien entre otras cosas, promovían la reforma agraria.
Si bien la participación de los políticos locales en la lucha armada fue muy pobre, en la lucha política cobró otra dimensión; una muestra de ello es la exigencia de Belisario Domínguez para que no se permitiera el arribo de Victoriano Huerta al poder cuando se cometía una flagrante violación a la constitución vigente.
Al finalizar la Revolución mexicana se firmó un pacto de gobernabilidad con los terratenientes chiapanecos a cambio de respetar a sus privilegios, lo que explica por qué las “reformas” implementadas por los gobiernos post-revolucionarios tuvieron un impacto mucho menor en Chiapas. El Estado siguió siendo zona de exclusión de los avances en materia agraria y de respeto a los grupos étnicos y campesinos a lo largo del siglo XX y ya ni hablar de la importancia que tenía el progreso para estos gobiernos, al que se le veía como el verdadero enemigo, incendiario de ideales.
Chiapas llegó al siglo XX con mayor retraso en comparación con las entidades del norte y centro del país, dominado por un régimen caciquil. No obstante, el impacto de la Revolución logró infiltrarse en los dominios de los hacendados, conformando la conciencia de la revolución en el pueblo, si bien este fue de oídas y rumores, lo que bastó para que años más tarde, se implementaran ideales políticos que pugnaban por un uso pleno de la libertad y el derecho legítimo a la defensa del progreso. Pero esa es la historia en la que aún estamos.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Chiapas en la revolución

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo.
La Revolución Mexicana en Chiapas.

1ª entrega.
Desde la adhesión de Chiapas a México en el año de 1824 la participación de la entidad en los asuntos nacionales fue escasa. Esto debido a las condiciones geográficas y económicas que complicaban la distribución sociopolítica en el país.
A partir de la declaración de independencia de la ciudad de Comitán de Domínguez hasta la intervención de una unidad chiapaneca dirigida por Porfirio Díaz en la batalla contra la invasión francesa, toda participación de Chiapas en los asuntos nacionales, era como atestigua la historia, muy pobre.
La intervención de gobernadores como Emilio Rabasa Estebanel (que además de político, fue un escritor notable), colocaron al Estado en un papel más activo en la estructura económica y política del país. Aún así nuestro sistema social es un efecto de la serie de acontecimientos que se dieron durante el primer cuarto del siglo XX, en el que la principal característica de los grupos de poder era el interés mezquino por proteger sus intereses económicos, aún a costa de vetar el progreso en la entidad.
El estallido social desencadenado por la Revolución Mexicana de 1910 pareció detenerse en la frontera chiapaneca. El arribo de militares carrancistas, con la misiva de expandir los ideales de la revolución y buscar adeptos a la causa, puso en alerta a los terratenientes del Estado, por demás muy superiores a las estructuras de un gobierno incipiente que andaba apenas en sus primeros intentos de organización.
Su coalición convirtió a Chiapas en una fortaleza para proteger sus intereses, de tal manera que el impacto de la revolución mexicana en el Estado, fue menor a la de otras entidades vecinas como Veracruz y Oaxaca. Si bien las condiciones de descontento social (debido principalmente a la falta de educación, miseria, hambre, discriminación y negación al progreso), estaban dadas para concretar una revolución, el poder caciquil local se impuso ante la llegada de los ideales de esta, borrándolos del mapa.
No obstante, las luchas internas por el poder político y económico provocaron un mayor aislamiento en la participación activa en la vida nacional. Tiburcio Fernández Ruiz, principal opositor político del gobierno revolucionario, se alió a la división del norte y fue nombrado jefe del movimiento villista en Chiapas por el propio general Francisco Villa. Con este nombramiento, Fernández Ruiz organiza la famosa “División Libre de Chiapas” para combatir abiertamente al carrancismo en la entidad, lo que fomentó una rotación política de los diversos grupos del Estado compuestos por los Altos, Frailesca y Centro.
En la segunda entrega veremos como la rotación del poder y la carencia de ideales de los líderes políticos y hacendados del estado llevaron a éste a un aislamiento de la vida nacional y sus repercusiones en nuestra sociedad actual.
Comentarios: elliroforo@gmail.com

jueves, 5 de noviembre de 2009

los multiforos culturales en Chiapas. El caso de casa tomada

El liróforo
Gabriel Velázquez Toledo
Los multiforos culturales en Chiapas. El caso de casa tomada.

Los antecedentes de multiforos culturales en Chiapas son efímeros. Grupos como el de la Espiga amotinada en la década de los setentas y Los amorosos en los noventas, notables por su actividad cultural alternativa, se conformaron ante la necesidad de crear espacios de expresión artística multidisciplinaria, de donde se desprendieron proyectos culturales independientes como sucedió con Lola Montoya en su “Calmecac”.
Por otro lado, artistas de diferentes entidades como Mario Galindo, quien sobresale por el impulso al teatro independiente, aportando su ejercicio, tendente a la profesionalización amateur del actor. Su hambre de explorar los exóticos mundos del arte chiapaneco, llevó a la fundación de la casa de las tres hermanas en Chiapa de Corzo y posteriormente a la Casa del Murciélago en Tuxtla Gutiérrez, ambos espacios de expresión artística alternativo que movieron las Kloakas komunikantes del arte popular de la entidad.
Pequeños proyectos como la Cuija, café cultural que impulsó la identificación de los jóvenes con el arte urbano, forjaron el mercado del arte, expusieron una identidad y un concepto que acorde a los conflictos de cada época, defienden la libertad de expresión, más aún refiriéndose a una actividad estética de alto valor cívico.
Actualmente San Cristóbal de las Casas, se ha convertido la meca de los artistas locales y foráneos que visitan el Estado. En Tuxtla Gutiérrez existen proyectos alternativos que exponen a los artistas locales como El café de la Mari, Fractal, Shiva, El pódium, La puerta abierta, que ceden su espacio para la presentación e impulso de los artistas locales; pero que no dejan de ser escasos para el cada vez más creciente gremio de creadores.
En la capital del Estado de Chiapas, existen proyectos culturales independientes como Vientos cuturales, que se dedica a la creación de proyectos y talleres. En una entidad con más de medio millón de habitantes, sólo existe un Centro Cultural el “Jaime Sabines”, casas de la cultura que en su mayoría enseñan música popular y quizá, en algunos casos, exposiciones pequeñas y parques, pero las opciones reales para los artistas de recursos económicos limitados, son criticablemente escasos.
Se vuelve necesario tomar la iniciativa en la creación de acervos y exposiciones del producto de los artistas que radican en la localidad. Casa Tomada es un nuevo proyecto cultural independiente, que sosteniéndose en una estructura compuesta por los mismos creadores, pretende fungir como catalizador alternativo de las energías organizadas independientes de la comunidad artística. Anunciando su apertura para el mes de enero, trabajan en el acondicionamiento de un multiforo en el que darán talleres de las diferentes disciplinas artísticas, así como crear una galería de exposiciones itinerantes, foro de expresión teatral y cine club de arte.
Seguro que una colectividad de este tipo, proporcionará a la sociedad un referente de opinión alternativo, en donde se expondrán, en armonía y acorde a los valores de libertad y fraternidad que defiende el arte, las distintas vertientes que la comunidad de creadores posee. Invitan pues a visitar sus instalaciones en 1ª norte oriente 450, en el centro de Tuxtla, para conocer el proyecto y a los artistas independientes se les convoca a sostener un espacio de trabajos críticos y a que se sumen a un proyecto que no tiene otra bandera que el de la creación permanente.
Informes: elliroforo@gmail.com

domingo, 1 de noviembre de 2009

El valor de las tradiciones populares.

Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo
El valor de las tradiciones populares.

En los próximos días se han de celebrar un par de fechas que tienen un impacto significativo en el modelo cultural que poseemos como sociedad. Hablar de dicho modelo, implica estar consciente de realizar una labor crítica de la serie de tradiciones populares, que definen una identidad global, la que por cierto, se utiliza como imagen ante el resto de las sociedades.
El treinta y uno de octubre se celebra en los Estados Unidos de Norteamérica, su fiesta de Hallowen. El prestigio de esta fiesta ha trascendido gracias a su enorme aparato comercial, obligando al inconsciente popular a caer en la mercadotecnia de celebrar acontecimientos totalmente ajenos a la historia de la sociedad a la que pertenece.
El Hallowen es un jugoso negocio para quienes se dedican a surtir de enceres inútiles a la sociedad, que lamentablemente cae en el juego de la promoción. En México, lamentablemente, este efecto se observa en constante crecimiento. La celebración popular del “día de muertos”, herencia cultural de nuestros ancestros, aunque influida por celebraciones religiosas que han hecho un cambio en el contexto que hoy se celebra de la misma, se festeja sólo un día después del Hallowen norteamericano. Aunque las celebraciones siguen teniendo elementos de la tradición popular, no deja de ser triste que la inevitable simbiosis global de la cultura, nos alcance en nuestras entrañas.
En el goce del derecho a la libertad que todos los mexicanos poseemos, se es sumamente respetuoso en la labor enajenadora de aquellos que encuentran un negocio en el oportunismo y la moda, que aprisiona a las conciencias más jóvenes de nuestro entorno, en el juego del comercio.
La cultura del “horror” que tan superficialmente han creado Hollywood y las grandes cadenas comerciales, conduce la efervescencia de la sociedad por tener su celebración. Ahora a la par de montar altares con flores, representación de la conciencia mística de nuestra espiritualidad, se utilizan disfraces y se realizan festejos que poco o nada tienen que ver con la esencia que da origen a esta tradición.
El ejercicio de la memoria, sumado al de la exaltación de lo que la experiencia de la vida y la muerte representa para nuestra cultura, hemos permitido que se fusione la vulgaridad de los placeres. Si la intención de esta celebración es hacernos entender lo afortunado que es el ser humano por su conciencia de estar vivo, la disipación de la que dicha celebración es víctima por nuestra propia mano, hace que el sentido profundo se vaya transformando en un mero pretexto, tal y como se pudo observar hace muy poco en la celebración de la independencia.
Muy pocos remansos aguardan con los elementos populares tradicionales. Las calaveras de azúcar, la calabacita y demás dulces típicos, las calaveritas y las figuras tradicionales que el gran Posadas inmortalizó, cada vez se observan menos. El plástico, la concepción de lo monstruoso y hasta los colores que se vuelven obligatorios por la cantidad en la que se venden, son sólo algunas de las características que explican la cada vez más constante fragmentación social e ideológica.

jueves, 15 de octubre de 2009

Al contado, del Navo (Alias Omar Gámez).

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo
Al contado, del Navo (Alias Omar Gámez).

La literatura se compone de una intertextualidad, que a raíz de la labor educativa de las universidades, ha desarrollado ramas completas en las que se compendian una infinita gama de saberes y experiencias.
En los submundos de la literatura local, pocos son los esfuerzos independientes de expresar una perspectiva de la realidad que además de expresar una serie de características estéticas, como su buen ritmo, prosa y agudo sentido crítico, que lleva de la crudeza a la denuncia, de sutil humor negro a la voz oficial de la soledad y el desencanto.
El oficialismo, en el que la cultura es tan susceptible de caer, orilla a los artistas a conglomerarse en apartados tugurios que minan sus fuerzas creativas. La inactividad provoca en el artista el tedio y éste a su vez el desencanto. Pocos son aquellos que saben reponerse e imponerse a ese medio, volviéndose cronista oficial de cantinas y cabarets, voz de soledad, pero también de la armonía. Parece que el autor goza, haciendo recordar a su lector que, por muy grande que puedan llegar a ser tus problemas, comparado con el universo, eres completamente insignificante. No hay porqué acomplejarse.
El Navo, que a veces se hace pasar por Omar Gámez, cuando quiere proyectar una imagen mezcla de serenidad y cultura, es un provocador nato de sensaciones. Sus historias provocan decepción y deseo, empatía y risa o en el peor de los casos repulsión, a su forma de confabular el deseo pop por el sexo y la cultura post moderna del placer, pues se contrapone a modelos morales arcaicos.

Desde este espacio le agradezco al Navo que tenga valor de enfrentarse a un medio “oficial”, en el que si no le agradas a un editor, que como en cualquier parte, es un puesto ocupado por un incompetente mental que cree que el arte se trata de complacer y no de señalar. Publicar fuera de las normas es una provocación para el selecto público que vive en completa libertad. Con la misma libertad que Bukowski o Miller, sabe acercarse acertadamente al clímax textual, que como en la vida real, termina tan pronto como se inicia, sin tapujos ni pudores. La realidad no se anda con esas cosas.
“Lo Naco es chido”, le dice el Navo a la banda “soy el rey de la cacofonía”. Cuando el lector se encuentra con las páginas de Al contado debe valorar el ejercicio de la crónica de lo cotidiano. La sensación de ansiedad y tedio, de identificación con circunstancias tan distantes y aproximadas por el ejercicio narrativo, son las características que vuelven su lectura algo íntimo, a la vez de que logra acertar en la característica más compleja de todas, la sencillez.
Ahora le corresponde a la comunidad la labor de la alternancia. Las generaciones de los 80´s y 90´s vivimos con los avances tecnológicos y tan pronto como nos maravillamos, nos aburrimos. Contribuir a medios alternativos de distracción, como la literatura y el arte, lleva a refinar el sentido del placer, provocando la búsqueda de la exquisitez. Privilegio para un pueblo rico que se reencuentra en sus propias manifestaciones culturales.

jueves, 1 de octubre de 2009

2 de octubre ¿no se olvida?

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo
2 de octubre ¿no se olvida?

Hace ya cuarenta y un años que en la ciudad de México, el gobierno movilizó a sus Instituciones represivas (¿A alguien le recuerda la actual situación que en el norte de país se vive?) en contra de la vulnerabilidad física de un movimiento estudiantil, que exigía mayores libertades, las que por cierto, ponía al país a la altura de Instituciones Académicas de países del primer mundo.
El desacertado sistema educativo de la nación se refugió en el gobierno, ante su imposibilidad de negociar salidas que permitieran, mediante el uso de la razón, crear alternativas que satisficieran las demandas legítimas de los jóvenes.
El acto represivo que se sucedió el 2 de octubre en la Plaza de las tres culturas, no fue solamente una forma de aplacar la denuncia social para el cumplimiento de demandas que elevaran la calidad de vida, hacia la dignidad material e intelectual, sino un precedente para futuras generaciones de los alcances que dichas instituciones poseían, al momento de dirigirse al origen del mismo estado que los volvía opresores, el pueblo. Parece que dicho ejemplo ha servido a muchos hombres de poder para aplacar con la fuerza, a quienes les rebasan con inteligencia y organización.
¿Cuántos han desistido en la lucha colectiva de la memoria por no repetir los errores del pasado? Parece que hay un momento, aquel en que nos incrustamos en la figura de la funcionalidad laboral-social, en que no permitir las aberraciones futuras de gobiernos, sin solvencia moral, ni ética, deja de ser importante. Se convierten en adoradores de un Dios que el mismo sistema de gobierno ha exaltado: El dinero.
Dejan de preocuparse porque los gobiernos y las oligarquías que reinan en nuestro “libre” país, buscan imponer su idea del control con elementos represivos, bajo el mismo control del Estado. Los llaman guardianes del orden, si me preguntan, insisto en que son guardianes de su propio orden, por supuesto.
El dos de octubre conmemora el inicio de la lucha por las libertades intelectuales y académicas, por la universalidad del conocimiento y el derecho de todos a buscarlo, que de ser aprovechadas por completo en su función, darían el vuelco a los aparatos del Estado a la funcionalidad, armonía y prosperidad social, a fin de cuentas, los valores de convivencia bajo los que decidimos establecernos como sociedad.
¿Pero qué pasa cuando en las secundarias, preparatorias y menos perdonable aún, las mismas universidades, catalizadores de la juventud, opacan ideas de libertad y conciencia, con su apatía? Sobreviene el olvido.
El olvido conduce a la enajenación y la enajenación es una forma de control moderna que se ejerce mediante aparatos de represión mental, que si bien no ataca violentamente de forma física, condiciona a conductas de bajo perfil, sin propuestas ni acciones, tal y como a las oligarquías, conviene para facilitar la explotación de la fuerza de trabajo.
Hoy los que conmemoran al movimiento estudiantil de 1968, tratan de contagiar con sus acciones una conducta disconforme con los planteamientos oficialistas. Sin mayor apoyo que el de amistades afines, los distintos eventos que enmarcarán esta fecha, se dirigen a impulsar ideales sociales que, más que inconformidad, dan eco a un pensamiento crítico, que se ejerce sin permiso ni grandes aparatos de difusión.
Dos de octubre, no se olvida.

jueves, 24 de septiembre de 2009

¿Porqué un taxista gana más dinero que un profesionista?

El Liróforo.
Gabriel Velázquez Toledo.
¿Porqué un taxista gana más dinero que un profesionista?

¿Cuál es el trasfondo de una sociedad en que un no profesionista ganarse la vida con una mínima preparación académica, y hasta llegar a percibir mayores ingresos, que quienes han dedicado una buena parte de su vida a su educación profesional?
Según resultados oficiales de la ONU, México es uno de los lugares más hostiles para el desarrollo de una labor profesional. Entre mayor sea el nivel de estudios de una persona, mayores posibilidades hay de que no pueda obtener un empleo que esté acorde a sus capacidades.
Cuántos no hemos sufrido en carne propia las injusticias derivadas de la incompetencia laboral. Hay muchos motivos, desde la falta de exigencia de un nivel de preparación mínimo, como lo hace la iniciativa privada, hasta el producto de los famosos compadrazgos o el miedo de aquellos que fungen como jefes, quienes en su ignorancia suponen que la contratación de personas competentes significa el fin de su “poder” (llamándole así a las facultades que se le otorgan para coordinar una labor), pues siempre es más difícil someter a aquellos que en uso de su conocimiento reclaman derechos provenientes de su eficiencia.
¿Por qué debe ser necesario estar más de ocho horas en una oficina, pretextando el excesivo trabajo que se acumula? Un equipo laboral efectivo se traduce en el verdadero empleo de las facultades para las que se contratan y no en el chacoteo mañanero y la abulia. Todo deriva de la mediocridad que los mismos jefes permiten, porque simplemente ignoran por completo cómo enfrentarse a una labor profesional o las bondades de a organización que las personas preparadas pueden aportar a una tarea. Sólo digo que esas ocho horas de trabajo bien ordenadas, se traducen la mayoría de las veces en eficiencia.
Acostumbrados a la mediocridad, vemos a quien se dedica al transporte público ganar en una jornada lo mismo que un profesionista de licenciatura, a un malabarista de esquina lo mismo que aquel que pretende aportar algo a su Estado y la cultura, mediante la investigación. Vemos emigrar a quienes tienen doctorados porque las universidades han creado mafias llamadas sindicatos, que protegen derechos de sus afiliados, permitiendo con esto tener una cómoda posición en la que no es necesario continuar con una superación personal o colectiva.
Es mala la costumbre que hay de premiar a la mediocridad y a la ignorancia, siempre y cuando se vuelvan un voto útil. Ésta es la base del escalafón burocrático. Por sorprendente que parezca, más de treinta mil maestros están comisionados a labores sindicales en vez de dedicarse a dar clases. Nuestras universidades no cuentan con programas verdaderos de investigación y edición, pero sí con un aparato burocrático monstruoso que absorbe una buena parte de su presupuesto, que bien podría dedicarse a la investigación.
Este problema es de todos. No sabemos levantar la voz para lo que legítimamente debe otorgarse como herramienta de prosperidad social. El ejercicio de las competencias se supedita al poder. Nadie debe ser más competente que el jefe, es decir, es mejor contratar incompetentes para llenar un ego lastimero que retrasa la labor para la que se crea una institución.
El problema no es el Estado sino sus trabajadores. Si a cualquier institución pública se le realizase una prueba de facultades, saldrían en un noventa por ciento reprobados. No es posible que sigamos subestimando el valor de a educación, ni el llegar a inconformarnos por el cinismo con que nos presentan resultados diariamente de lo que no está bien en nuestra estructura social, y peor aún no hacer nada.
Si en nuestro medio social continúa la idea de que en el camino podremos aprender a realizar una labor, entonces no entiendo para qué impulsar que los jóvenes abarroten las universidades en busca de un conocimiento que socialmente pareciera no es necesario.
Dudas y comentarios: elliroforo@gmail.com

Los efectos de la crisis en los artistas.

El Liróforo.
Gabriel Velázquez Toledo.
Los efectos de la crisis en los artistas.

Todos nos quejamos cada quincena de que los precios de los insumos básicos continúan en aumento sin recibir de forma proporcional las percepciones económicas. El efecto de malas administraciones políticas, corruptas y sin conciencia social, ha venido a golpear las sencillas vidas de los habitantes de este país, que en las ideas anda perfectamente, pero en lo real es una búsqueda constante por evitar la angustia de deber lo que no se posee.
En tiempos de miseria, el mito nos ha enseñado a esperar héroes brillantes que liberen a los pueblos de esta, llevando a la sociedad hacia un sentido fraterno de identidad y prosperidad. Pero en el siglo XXI, el mito está muerto. Lo sepultaron la enajenación y vulgarización de mensajes de consumo en los medios masivos de comunicación.
La sociedad no cree en políticos, pero entra en el juego de la demagogia. Los inconformes no saben organizarse ni seguir niveles de profesionalización, que les otorguen autoridad moral ante la gente. Esta forma desorganizada es lo que hunde a la sociedad en ese bache de inconformidad a medias.
Pero peor aún, esto de la crisis ha logrado callar a las voces críticas, por conservar un empleo con una percepción segura. La reducción de artistas es cada vez más notable. La falta de prosperidad se debe a la falta de una percepción crítica, que se ha enterrado por el mundo del consumismo. Lo original está de sobra porque no está a la moda.
Esto de la moda, o la repetición en masa de modelos económicos de artículos diversos, diseñados para engrandecer el ego humano, ha llevado a los artistas a relegar a un segundo o tercer lugar su actividad creativa, pues la necesidad inmediata es la de subsistir. En México, la creación no es un producto de consumo.
Así, la crisis oficialista obliga a replegar el goce estético que da vida al arte, sustituyéndolo por información inútil acerca de balances falsificados de las Instituciones y de la vida personal de un grupo de “famosos” que a nadie importan, vendiéndolos a los consumidores de los medios masivos de entretenimiento como productos.
Esa es la situación actual, pero a los artistas aguantadores que prefieren seguir creando aunque su nivel social no prospere y continuar protestando por la forma en que la sociedad se enajena, están los consejos del gran artista-vagabundo Henry Miller. En sus novelas Trópico de Capricornio y Trópico de Cáncer encontramos el genio del arte que aquí citaré parafraseando: un artista debe ser una genialidad que represente a sus compañeros un deleite. Una vez que el artista consigue esto, se transformará en un pícaro que hará valer su genio para arreglárselas, anteponiendo como principal regla, que cualquier reunión social debe ser sinónimo de comer bien. Una barriga llena es sinónimo de una conciencia tranquila y trabajadora.
El pícaro sabe ser oportuno a la hora de molestar a un amigo por comida o vicio. Por eso tiene muchos amigos. Se vuelve un ser social a las fuerzas, aunque mantiene estoico su nivel de neurosis, por tener que soporta los improperios de esas amistades, que a fin de cuentas lo mantiene en el estatus de creador-intelectual. El artista además debe refinar su instinto porque a la par de su labor estética, debe reconocer a cuál de los amigos en turno es permisible visitar.
Este nivel de audacia funcionó en Miller, quien se transformó en uno de los íconos de la buena literatura norteamericana. Si el artista de hoy decide valerse por sí mismo, convenciéndose de su función como creador se sumará a más esfuerzos individuales que terminen transformándose en un movimiento, y así cualquier crisis se encontrará con un movimiento cultural que fungirá como catalizador de las denuncias, traduciéndolo en un mensaje de convivencia social con alternativas producto del ingenio individual, sin monopolios ni convencionalismos de por medio.
Dudas y comentarios: elliroforo@gmail.com

jueves, 17 de septiembre de 2009

¡El otro grito!

El Liróforo.
Gabriel Velázquez Toledo.
¡El otro grito!
La noche del quince de septiembre es popularmente un día de fiesta que trata de exaltar un sentimiento de patriotismo, para identificarnos como parte de una sociedad, valiéndose de las imágenes de caudillos que dieron pie, con su lucha e idealismo, a la sociedad mexicana de hoy en día.
Los gobiernos locales de todo el país premiaron el esfuerzo y aguante de sus gobernado, por estos tiempos de crisis, que curiosamente no les han afectado mucho, llevando grupos de música, eso sí muy mexicana, en las principales plazas del país, para el entretenimiento y deleite del pueblo. Por si no fuera poco, para quien no lo pudiese ver en vivo tuvo transmisión vía televisión abierta para no perder detalles de La fiesta. Fuera del margen oficial, para muchos se ha transformado en un rito a invocarse anualmente, para la unificación del sentimiento patriótico-familiar, sumándose en lo particular a la fiesta de gozar de una libertad relativa, que le da la oportunidad de faltar a la escuela o el trabajo y actuar desmedidamente. El homenaje a los héroes libertadores de las conciencias oprimidas del siglo XIX y XX ha sido sustituido por una verbena popular que los vuelve figuras de su entretenimiento.
Y no es que esté en contra de celebrar escandalosamente la efusión que provoca un nacionalismo desmedido, no es lo mío. Pero sí estoy en contra de la falta de escrúpulos para celebrar sin conocimiento de causa o peor aún sin una filiación ideológica, una fecha. La gran mayoría de las personas que celebraron las pasadas fiestas patrias ignoran que Morelos fue un sacerdote y Mina un liberal español. Si seguimos así la identidad nacional histórica, será sustituida por mercadología especializada.
Para buena fortuna de la pequeña población inconforme con la enajenación mediática vulgar que se le ha impregnado al sentido de esta celebración, un colectivo de comunicadores celebró su campaña de festejos alternativos “El otro grito”.
El experimento cultura alternativo que dio varios sorpresas agradables con bandas de bastante buen nivel como “Vorágyne” y “la ruta” o “Luz verde” además de ofrecer un performance del colectivo “Teatro Quimera”, tianguis cultural y la participación de más de 22 bandas y cerca de 500 chavos de todas las edades, que se reunieron a celebrar el mensaje de libertad y armonía que tienen como principio los integrantes del proyecto de comunicación alternativo conocido popularmente por la banda como “radio Proletaria”.
El otro grito hizo convivir a metaleros con rockeros y skatos, bailar al más intrépido y acercar el gozo del arte popular alternativo urbano que en Tuxtla se está creando a los jóvenes, buscando demostrar lo que el respeto y la convivencia puede hacer.
“Es una provocación a la banda para actuar con conciencia” dicen los organizadores, “se trata de que alguien tenga la voluntad de organizar a las bandas y hacerse responsable de lo que sucede, y por eso nos organizamos, porque queremos difundir nuestro mensaje”.
Como críticos de la cultura en que vivimos, no podemos dejar de apreciar estos intentos tan afortunados de organización cultural, el enorme potencial que los jóvenes, por su carisma y energía, poseen, es sin dudarlo, una muestra de la nueva conciencia que se forja en la sociedad, ante las constantes agresiones que transforman la percepción de su realidad. “El otro grito” rescató del limbo discursivo oficialista, el mensaje de la independencia: libertad.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Ser original

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo
Ser Original.

Muchas veces he compartido la opinión de que nuestra sociedad contempla dentro de cada grupo social, una diversidad que compagina los caracteres de sus integrantes. Esto sale a flote porque siendo observadores, podemos darnos cuenta de la forma en que la conciencia de individualidad se transforma en una obligación y una necesidad. Termina siendo necesario seguir estándares, aunque sea de forma vulgar, de lo que los indicadores comerciales, morales y sociales, delimitan como correcto.
El ser original es por supuesto una de las características que, a la manera animal de exhibir sus atributos, se despliegan en la transformación de lo real en la conciencia del individuo. La inseguridad en el medio social, académico, intelectual, deportivo y un gran etcétera, lleva a un individuo a agazaparse en sus atributos, orillando a una transformación inducida por el mismo individuo, hasta lograr alcanzar al objeto de su deseo, sin importarle transformarse en un estereotipo.
La mayoría de estos estereotipos se dictan como necesarios en las series televisivas y en menor medida en libros, que parten del mito del inconsciente cultural colectivo que se imponen como elementos enajenadores de la conciencia libre y la necesidad de la crítica. Por eso es que tan a la mano existen determinadas personalidades que se imponen en los grupos, el galán, el intelectual, la popular, etc.
Pero qué podemos esperar cuando, quienes deben ser voz de la conciencia social, y me refiero a los artistas, académicos e intelectuales, han perdido el espíritu crítico, si es que alguna vez lo han tenido, y suplen sus carencias culpando a la sociedad, sin comprender su papel de reformadores de conciencias. Si creen que con pintar cosas bonitas o componer poemas que hablan de los eternos temas del amor hacen su aportación a la cultura popular, he de advertirles que esto termina por orillar a la mediocridad, pues significa la ausencia total de un ideal, una búsqueda y un deseo de trascendencia. Por la bohemia no se entregan premios, ni por satisfacer el ego en pequeños círculos, más bien íntimos.
La vanguardia son los grupos musicales que refríen sus canciones de éxitos populares de décadas pasadas, como si fueran incapaces de crear, la vanguardia son los parásitos compadres que viven del presupuesto, fusilándose temas completos, porque no son capaces de echar un vistazo en su propia conciencia para innovar. Y es triste ver, qué tan pocos son los individuos que buscan la libertad cada día con su arte, combinándola con la crítica y la humildad, tan importante en estos días dicho sea de paso. Las normas oficiales también contribuyen, pues alejan cada vez más los temas importantes que dan forma a nuestra identidad, como ha sido el caso del recorte a la historia mexicana que se impartirá en los niveles básicos de educación, sólo por citar un ejemplo.
Ser original es más importante que ser uno mismo. Aunque estemos mintiéndonos constantemente. Seguimos parámetros de quienes admiramos, un amigo, un artista, un familiar, y tratamos de confortarnos imitándolos en lo general, dejando para lo particular exotismos que nos “diferencian”. El entorno social termina volviéndose una competencia de egos y no de valores.
Nosotros, público de esa élite que nos comparte sus reflexiones, tenemos derecho de exigir un refinamiento crítico del discurso, porque la trascendencia ideológica de las sociedades se goza en el conocimiento. No es necesario comportarnos de alguna forma para conseguir aceptación, seguir los impulsos de libertad, moderados únicamente por la conciencia del respeto hacia los demás y realizando algún aporte significativo al mundo de las ideas.
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jueves, 27 de agosto de 2009

Sobre la mala convivencia social.

El Liróforo.
Gabriel Velázquez Toledo.
Sobre la mala convivencia social.

El ser humano se deshumaniza cuando se encuentra en un medio social amplio. Tal es el caso de los conglomerados que las ciudades cosmopolitas albergan, en los cuales los niveles de violencia son, por lo general, muy altos. La sociedad se transforma de un refugio común para sobrevivir, a un hostil campo de convivencia forzada.
Pareciera que el contacto humano debe transformarnos -por la virtud que tenemos de poder utilizar la razón- en seres civilizados, conscientes de una responsabilidad en la convivencia social. Pero esto no es así, sino que ocurre el caso contrario, en el que el superávit de población, da pie a filias fuera de lo imaginable, que muestran el efecto de la intensificación del contacto humano, convirtiéndose en una degeneración paulatina.
La búsqueda de la individualidad está prohibida fuera de pequeños grupos en que íntimamente nos develamos, prohibida por un sentido oculto que no intentamos comprender porque se nos ha enseñado a seguirlo fielmente. Nos enseñan a vivir bajo principios de una doble moral que al crecer descubrimos y enfrentamos sin las herramientas necesarias, dejándonos absorber en la misma enajenación que criticamos. Para prueba, no dejamos de consumir los productos de las grandes empresas que, por medio de publicidad, se vuelven necesarios.
Hoy en día utilizamos el conocimiento, que se adquiere cada vez de forma más sencilla, con herramientas como el internet y las bibliotecas, para conducir nuestro propio deseo. Lo que no tiene nada de malo si se hace de forma responsable. Lamentablemente el hombre es por aprendizaje social, de excesos y doble moral. Los sistemas políticos enajenan el pensamiento popular, permitiendo que la religión se encargue del sometimiento y del criterio que debe regir la convivencia.
Nuestra sociedad ha concebido un valor simbólico a la soledad, convirtiéndola en un privilegio, pues le nombran la búsqueda. La conciliación del mundo y la sociedad, Dios y la moralidad, son la preconcepción ética religiosa que se impone de forma trágica a la creación misma del ser humano. Subestimado a propósito en su papel de criatura sometida a una voluntad mucho más poderosa, el hombre crea prejuicios a aquel que no se asemeje a él, rompiendo las normas más básicas de la convivencia, las del respeto.
Es obvio que la carga existencial, que nunca se sobresee del elemento social, es la reprobación de la ignorancia. En la historia de Frankenstein o Prometeo moderno de Mary Shelley, la criatura creada por Víctor Frankenstein para demostrarle a la sociedad el error en que vivían, censurando a la ciencia y perdiéndose de sus infinitas posibilidades, es víctima de una labor que se sitúa en él mismo; flanco de amenazas y reprobaciones que, emitidos de un juicio sin el mayor sustento ético, se relaciona con la hiperconciencia colectiva de la ignorancia de los valores. El monstruo es atacado por su aspecto, la conciencia de su individualidad, expuesta en sus cicatrices y deformidad, lo transforma en un fementido. Se vuelve enemigo de su enemigo, la sociedad y busca vengarse.
Hoy existe una búsqueda generalizada de la conciencia. Se trata de romper paradigmas, lo que causa un conflicto de intereses individuales. Nadie se ocupa de la convivencia, sólo del ser, y hasta que no se simplifique el sentido virtuoso de los principios que las religiones proponen, retomadas de tradiciones muy antiguas de armonía interna y externa, no dejaremos de encontrar en cada rincón del mundo, la mezquindad de la avaricia.
Dudas y comentarios: elliroforo@gmail.com

jueves, 20 de agosto de 2009

la narrativa y el cine

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo
La narrativa y el cine.

Ir a los cinemas, o salas de cine, de unos años para acá dejó de ser el acontecimiento más relevante que una familia clase mediera pudiera disfrutar, para convertirse en un lujo.
Gracias a que los medios de comunicación masivos ahora ponen películas que hace muy poco tiempo todavía se encontraban en cartelera, a que los precios de dichas salas se han transformado en obscenidades contra la economía familiar, la pésima calidad de las producciones filmográficas comerciales y a que la abulia social se ha convertido en un verdadero cáncer, por supuesto impulsado por élites que fomentan un “orden” que se basa por supuesto en la enajenación, el cine se ha desvirtuado enormemente como símbolo de la protesta social y se ha transformado en un arquetipo más de las herramientas enajenadoras que existen en el mercado.
Más preocupante que eso es la prostitución del arte literario. Especialmente Hollywood, no ha tenido reparos en que para fines de “moda” y lucro, se desvirtúe una historia que ha trascendido los anales de los cánones narrativos, por sus profundos valores simbólicos e ideológicos, y se transforme en un bosquejo semi-anecdótico, plagado de elementos que, sin una base ideológica, son introducidos en el discurso filmográfico comercial con la intención de fomentar un espíritu de consumo.
Buena culpa del abaratamiento de dicha labor la tenemos nosotros. Nuestro espíritu crítico no es exigente, en Japón cuando una película no es gustada, simplemente se levanta y solicita le sea devuelta su entrada, ya quisiera yo ver que el consumidor latinoamericano pueda disponer de su derecho a exigir se cumpla lo que de forma visual, en carteles y anuncios prometedores, ofrecen. Peor aún, gozamos de un ejemplo muy la mano y que aceptamos sonrientes. Es plagiada una novela de Rosario Castellanos y transformada en una mala telenovela de moda. Balum Canán es una de las joyas literarias chiapanecas, muy por encima de la obra poética de los autores oficialmente celebrados y quien puede olvidar que la adaptación de El amor en los tiempos del cólera de Márquez, se volvió un éxito por la mala adaptación musical de Shakira.
Pero no podemos sorprendernos, hace poco tuve la oportunidad de ver la película Frankenstein de Mary Shelley del año 1994 y dirigida por Kenneth Branagh, la película descontextualiza completamente la humanización del monstruo, por el terror de una lucha moral, que se sienta en los principios de una sociedad religiosa que se niega a los avances de la ciencia. Mary Shelley volvería a morir si descubriera que su magna obra está circunscrita a un género que poco tiene que ver con su verdadero valor social y simbólico. De esta misma forma se han permitido barbaridades de toda índole, desde Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo, de Dumas, hasta Juan Rulfo con Pedro Páramo.
Para contrarrestar esto, es muy necesario que los consumidores asiduos del cine dediquen algunos minutos de su tiempo a la lectura. LA importancia de la trascendencia estética, con todo lo que implica, debe anteponerse a los valores comerciales de los aparatos económicos mundiales, de lo contrario el resultado seguirá siendo la mediocridad.
Por supuesto que no puedo referirme simplemente al cine como el culpable. Desde la creación del cine independiente, que en México se dio a mediados de la década de los setentas, una oleada de películas con un profundo contenido estético, se ha impuesto, pese a las carencias de producción contrario a lo comercial, pues ha preferido guardar el fondo del discurso por sobre la forma.

jueves, 13 de agosto de 2009

Matsuo Basho y los Haikus

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo
Matsuo Basho y los Haikus.

Los Haikus son formas poéticas japonesas que tienen una muy fuerte influencia del pensamiento Zen. Creado por los monjes Budistas, es el reflejo de la experiencia espiritual que busca construir imágenes concretas a través de actos poéticos que tienen como fin transmitir una armonía al espacio perceptivo estético.
Según Roland Barthes “los sueños son Haikus”. La definición de las pequeñas imágenes que se desarrollan en el inconsciente cuando dormimos, encaja perfectamente con la intención Zen de reflejar en sus meditaciones, instantes repletos de sentido armónico, demostrando el resultado de la búsqueda ontológica. La vida tiene sentido cuando el ejercicio de la observación vuelve al ser humano hiperconsciente de su entorno.
El desarrollo del lenguaje es una muestra de que el entendimiento humano se ha sometido a la percepción simbólica. El ejercicio de la escritura no es más que el traslado de dichos símbolos a un lenguaje simplificado en sus formas. Las afirmaciones de Karl Yun sobre que “la percepción de la realidad viene filtrada por las categorías de nuestro mundo simbólico”, apertura un mundo de posibilidades para la interpretación de estos.
Los Haikus tienen en su forma, una consistencia que hace pensar en lenguajes primitivos. Elementos como la intuición, son ampliamente rescatados en este ejercicio poético, en que el mundo metafórico está transformado por la sensibilidad del autor. Por el contrario el Waka es una forma poética mucho más literaria que se centra en la belleza estética de la lírica, su contenido es mucho más temporal y explicativas, dejando al ejercicio de la interpretación un espacio mucho más limitado.
Matsuo Basho (1644-1694) Es considerado como el mayor poeta de Haiku en Japón y por lo consiguiente en el mundo. Curiosamente se educó como samurái, lo que conllevo a una educación fuertemente influida por la figura de Confusio, que ejercía una influencia muy grande en el pensamiento de la época. En 1681 conoció al maestro Zen Bucho, de quien recibió la iniciación a la sabiduría Zen. Basho (que en japonés significa plátano) dirigió sus meditaciones al mundo de la poesía, donde descubrió que esta era algo más que belleza, intelectualidad o moralidad.
Basho traslado al Haiku, como sucede con el pensamiento Zen, al centro de lo cotidiano, sin excluir nada de su campo. La poesía del aquí y del ahora, sin considerar dimensiones del tiempo, e insertando su temática en la indefinición de la simple apreciación. Este monje logró que el mensaje del amor y el contacto con la naturaleza que su filosofía predica, se incrustara definitivamente en esta forma poética.
Aunque en México autores como Octavio Paz hayan pretendido imitar el Haiku en su forma para canalizar sus necesidades estéticas, ciertamente no lograron trasladar la fuerza de estos ejercicios, quedando como simples imitaciones. Matsuo definió a los Haikus como “lo que está sucediendo en este lugar, en este momento” pues consideraba que “los versos de algunos poetas están excesivamente elaborados y pierden la naturalidad que proceden del corazón. Lo que viene del corazón es bueno, la retórica es innecesaria”.
Por último Roland Barthes consideró que los Haikus “son la base de la construcción de la novela moderna” obviamente que como ejercicio, mediante el cual, el escritor de ahora debe buscar la concatenación de frases cortas, que a su vez representan imágenes cortas, con que el ritmo y la claridad del mensaje llega de una forma menos superficial al lector, obligando con esto a elevar el nivel discursivo, pero en especial, transliterar la búsqueda estética.

Matsuo Basho. (1994) Haiku de las cuatro estaciones. Madrid. Edit. Miraguano.

martes, 4 de agosto de 2009

Visitas

Visitas

Sigilosa asomó una antena. Observó un panorama alentador, una bestia enajenada tendida en un sofá.Sínicamente dejó su guarida. Torció en vertical por la tabla del librero y atravesó, una vez en el piso, a toda velocidad a la cocina.
Su osadía me dejó anonadado, pues le ví relajadamente bajar de mi librero. Todo el tiempo fui observado y atentado en la higiene, mientras me ocupaba en vanalidades. Sin perder de vista el camino tomado, recorrí la pared con cautela hasta llegar a la cocina. La tomé infraganti, mientras se regocijaba en los restos de una torta en la estufa ¿cómo diablos llegó hasta ahí tan rápidamente?
Tomé una lata vacía de cerveza del suelo y, en un momento de dignidad y orgullo, dirigí mi puntería hasta donde se encontraba la invasora. No era de permitirse que se burlara. Sin pensarlo, lancé el misil “Superior”. Rompí un vaso de cristal que a su vez se estrelló con el resto de trastes del lavabo generando un ruido estruendoso.
El atentado fue un rotundo fracaso que cubrió la retirada del animalejo. Cuando levanté el desastre, simplemente se había esfumado.
Las noches siguientes fueron de vela. Revisé cada uno de los rincones del librero y muebles adyacentes a la sala, sin tener ningún éxito. ¡No era posible que pudiera desaparecer en un lugar tan pequeño!
Cuando las cosas volvieron a lo normal, o sin insectos, relajé mis costumbres y volví al ocio. No sé si los infomerciales baratos convirtieron mi primer miedo en una obsesión, que me acompañaba en pesadillas de un hombre convirtiéndose en un repugnante insecto.
Pasada una semana, entre ensueños, me encontró en el mismo sofá de la primera noche. Esta vez veía fijamente hacia mi, retadora. Subió por el retrato familiar del librero y se posó directamente en la sonrisa desencajada de mamá ¿Era acaso alguna especie de desafío?
No perdí tiempo y mientras resbalaba a toda prisa en vertical al piso, me quité uno de los zapatos, aventándolo en su contra. Mi maldita puntería, ingrata testigo de una infancia aburrida de videojuegos, hizo que derribara los libros y portaretratos en un alud, desaprovechándole la pista.
Cansado de la fantochada de cazar insectos, la busqué furiosamente, encontrándola arrinconada en una pata de la mesa. Tomé el zapato que aún calzaba y fui tras ellas. Me pareció tomarla por sorpresa, cuando desde arriba, lancé un satisfactorio golpe para aplastarla. Al levantar mi improvisada arma, no encontré nada ¿Cómo podía escabullirse?
Utilicé lo que de coordinación motriz, dignamente, me quedaba para ubicar al enemigo. Girando torpemente sobre mi eje, en una actitud tribilinesca, sujeté la pared y logré verla escondida en una rendija debajo de la estufa.
Al presentir mis movimientos huyó despavorida a través de cuanto obstáculo encontró. Traté de detener su huida con escandalosos golpes errados, mientras la ví escabullirse debajo del refrigerador.
Como no era algo para sentirse orgulloso, utilicé todas mis fuerzas para vengarme. Traté en vano de mover el enorme aparato, pero todo fue inútil. Cambié de estrategia. Tomé el resto de las botanas de la fiesta y las puse en medio de la cocina. Apagué la luz y replegado en la pared con un matamoscas, esperé paciente.
Cuando por fin le vi acercarse, su actitud era aún de desconfianza. Medía el terreno acercándose un poco y alejándose otro tanto. Su método le daba ventaja para calcular una huída. Cuando estuvo al alcance del matamoscas, hubo algo que me detuvo ¡Un segundo bicho asomaba de debajo de la licuadora! ¿Cómo demonios había llegado hasta ahí? Con el cinismo de la primera, recorrió el trecho que le separaba del festín. Verles actuar de forma tan descarada me llenó de furia. Eran astutas y capaces de reconocer peligros en el ambiente. Avancé lentamente hacia ellas. Justo a un paso les vi huir a toda prisa sin dar tiempo a nada.
Me pareció estúpido alimentar al enemigo, recogí la trampa fallida, tomé una escoba como arma y la agité debajo del refrigerador con la intención de aplastarlas. Una de las cucarachas salió disparada, la fulminé con la escoba dando de golpes como loco, una, dos, tres, cuatro. Era un asesino bañado en el éxtasis de exterminar la amenaza. Cuando apenas quedaba una cáscara volví en mí y pude dejarle en paz.
Al siguiente día, una llamada a la puerta me despertó. Era la dueña del edificio que llevaba una lata de insecticida, algunos empleados, vestidos completamente de blanco, la seguían.
─Los vecinos llamaron y reportan que en los departamentos hay una plaga de cucarachas. Disculpe es que fumigaron los locales aledaños. Dijeron también que hablara con usted sobre sus sonidos extraños.
─Todos tenemos manías- le dije
─A los vecinos no les importa ─contestó─ en un par de días todo volverá a estar como antes.
Vi con horror la escena de esa mujer vengando las afrentas hechas contra sus inquilinos. Los hombres entraron con mascarillas y tras verme salir, rociaron por completo sus bombas con veneno sobre mi casa. Me sentí desdichado. Era un insecticidio.
Cuando me permitieron volver a mi hogar, descubrí decenas de diminutas cascarillas adornando patas pa´arriba la cocina y la sala. Algunas aún se retorcían en su agonía y un extraño olor inundaba el ambiente. No volvería a atormentarme con sueños de hombres-insectos ni antenas parsioniosas. Para eso eran suficientes con los infomerciales.