jueves, 19 de noviembre de 2009

La Revolución Mexicana en Chiapas 2

El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo.
La Revolución Mexicana en Chiapas.

2ª entrega.

Como decía en la columna anterior, la rotación del poder político y la carencia de ideales firmes con los cuales emprender una lucha revolucionaria, transformó a uno de los más ambiciosos terratenientes del Estado, en el cacique con los cotos de poder más grandes. Tiburcio convirtió en un rotundo fracaso su alianza con Villa, destruyéndola para liderar su propio movimiento reaccionario, pues no le agradaba someterse a la voluntad política de un hombre que sobre todo buscaba un ideal social con la lucha que sostenía en el norte del país.
Los constantes enfrentamientos entre revolucionarios y contrarrevolucionarios resquebrajaron el orden constitucional, debilitaron la economía y fueron la causa principal de una larga y constante situación de inestabilidad político-económica del Estado de Chiapas. Esta es la razón por la que se dieron enfrentamientos armados de carrancistas y los rebeldes que fueron llamados por el vulgo “mapaches”.
Las tropas “revolucionarias” de Carranza fueron repelidas por los mapaches, formados y financiados por hacendados locales y llamados así por su costumbre de atacar a traición por las noches y luego huir. A la postre se convertirían en bandoleros, pretextando la lucha contra la revolución y el gobierno, quien entre otras cosas, promovían la reforma agraria.
Si bien la participación de los políticos locales en la lucha armada fue muy pobre, en la lucha política cobró otra dimensión; una muestra de ello es la exigencia de Belisario Domínguez para que no se permitiera el arribo de Victoriano Huerta al poder cuando se cometía una flagrante violación a la constitución vigente.
Al finalizar la Revolución mexicana se firmó un pacto de gobernabilidad con los terratenientes chiapanecos a cambio de respetar a sus privilegios, lo que explica por qué las “reformas” implementadas por los gobiernos post-revolucionarios tuvieron un impacto mucho menor en Chiapas. El Estado siguió siendo zona de exclusión de los avances en materia agraria y de respeto a los grupos étnicos y campesinos a lo largo del siglo XX y ya ni hablar de la importancia que tenía el progreso para estos gobiernos, al que se le veía como el verdadero enemigo, incendiario de ideales.
Chiapas llegó al siglo XX con mayor retraso en comparación con las entidades del norte y centro del país, dominado por un régimen caciquil. No obstante, el impacto de la Revolución logró infiltrarse en los dominios de los hacendados, conformando la conciencia de la revolución en el pueblo, si bien este fue de oídas y rumores, lo que bastó para que años más tarde, se implementaran ideales políticos que pugnaban por un uso pleno de la libertad y el derecho legítimo a la defensa del progreso. Pero esa es la historia en la que aún estamos.

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